Cartas al Director: Rosell y los sacrificios

Eduardo Gracia Gil

Responsable de la Federación de Trabajadores de Servicios Públicos de OSTA.

Indignado, como la mayoría de los empleados públicos, me quedé cuando leí las declaraciones del presidente de la CEOE, Juan Rosell, en las que volvía a pedir sacrificios a los empleados públicos, como una de sus principales medidas para salir de la crisis.

Después de haber sufrido un recorte de sueldo de un 5% y una congelación salarial, los sacrificios de los empleados públicos siguen siendo para la patronal, la solución de la crisis, claro como ellos no llevan a sus hijos a colegios públicos, ni van los centros de salud y además tienen seguridad privada...

Bajo mi opinión, el gran patrono utiliza esta táctica para desviar la atención, respecto al debate sobre el alto fraude fiscal de las empresas, parámetro en el que doblamos y triplicamos a la mayoría de los países de la UE.

En un informe de los inspectores de Hacienda se afirma que lo defraudado el año pasado alcanza los 70.000 millones de euros y se señala que los trabajadores y pensionistas no defraudan, mientras que los autónomos suponen un 8%, las pequeñas y medianas empresas un 17% y las grandes empresas, el 75%.

Estas grandes empresas generan el 50% de nuestro PIB, pero sólo el 20% de nuestro empleo. Y durante la crisis han obtenido grandes beneficios. Por lo tanto, hacer que cumplan las leyes fiscales, como todo hijo de vecino, no va a suponer ninguna catástrofe, a pesar de su chantaje permanente de deslocalización.

Este es el principal asunto que nos debe preocupar a todos, por eso en OSTA apostamos por ponernos manos a la obra y crear una Agencia Tributaria de Aragón, con medios suficientes para que, en colaboración con la Agencia Tributaria estatal, luche de forma eficaz contra el fraude fiscal. Ese del que no quiere oir ni hablar el señor Rosell.

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