CIRQUE 0

Cristina Pérez

El Circo vuelve a casa. ¿A qué casa? A cualquier casa donde una sola mirada proyecte un instante de curiosidad, de imaginación, de ganas de hacer pequeñas locuras que nos obliguen a tomar ese camino donde la creatividad marca el ritmo.

¿En qué casa no hay alguien que lleve un artista de circo dentro?. Un artista de circo en el amplio sentido de la palabra. Alguien que, cuando todo va mal es capaz de hacerle una pedorreta a la cuenta de ahorros o dar dos brincos para que el niño se tome la sopa, o andar por la línea de los azulejos del suelo como un funambulista para escenificar que andamos en la cuerda floja….pero que siempre hay una red allá abajo.

Cirque o en trashumancia, es el no va más del Circo. Es el Circo nómada que se mueve por toda la franja de los Pirineos, que no necesita más idioma que el arte del circo y que se convierte en una gran escuela rodante para quien quiera sumarse a esta familia.

Cirque o , no tiene leones de mirada triste, ni elefantes con ganas de escapar, ni domadores con valentía en el látigo, no. Este es el circo de las humanidades, donde el hombre hace el triple salto mortal, mientras el mundo le mira y piensa en que el arte, más que en otro lugar, en el circo es hacer fácil lo muy difícil.

Bienvenidos al Circo. A este Cirqueo que, en Jaca y en la cordillera pirenaica ha sido capaz de borrar fronteras- que todavía las hay- y de lanzar puentes de cuerdas para sentir el riesgo de pasearse por el aire… pero seguro.

Señoras y señores, en la pista central el hombre, la mujer, en la cuerda floja…a fin de cuentas..¿no es esto la vida?.

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