Los refugios de montaña de Huesca contarán con desfibriladores

Refugio Góriz, avalancha, feb 10 (foto: Iván)

La Diputación Provincial de Huesca ha aprobado la partida económica que va a permitir que los refugios de montaña del Alto Aragón dispongan de desfibriladores semiautomáticos, con los que se podrán tratar de forma rápida y efectiva las paradas cardiacas. Se van a colocar 10 aparatos, de los cuales nueve estarán en estas instalaciones y otro será utilizado para el aprendizaje en el Curso Especializado en Medicina de Urgencia en Montaña que imparte la Universidad de Zaragoza.

Lizara, Respomuso, el refugio de Casa de Piedra, Góriz, Pineta, Estós, Ángel Orús, La Renclusa y Armeña son los refugios altoaragoneses en los que se dispondrán de estos desfibriladores, gracias al apoyo que la Diputación de Huesca ha mostrado por el proyecto denominado PS3A (Punto Sanitario Asistencial Atípico Avanzado).

Con este programa, la Federación Aragonesa de Montañismo pretende dotar a estas instalaciones de montaña de enfermerías y botiquines, dadas las dificultades de los servicios sanitarios para acceder a estos enclaves alejados en los que cada año se registran más de 75.000 pernoctaciones, además de todos los montañeros que los utilizan como lugar de paso.

Para el presidente de la Comisión de Promoción, Desarrollo y Turismo, Javier Betorz, “supone reforzar el compromiso con la mejora de las infraestructuras deportivas y, sobre todo, las condiciones de seguridad para la práctica del montañismo en el Alto Aragón”, ha señalado Betorz, tras la reunión en la que se ha dado luz verde a cerca de 18.000 euros con los que se financiarán la compra de estos equipos. Betorz también ha hablado de la importante función de los refugios, puesto que “no cumplen únicamente la labor de hospedaje y manutención, sino que también se convierten en el soporte logístico desde el que se desarrollan las actuaciones de rescate en alta montaña, por poner un ejemplo”.

Los desfibriladores semiautomáticos permiten una actuación rápida, por la cual el 90% de los afectados recuperan el ritmo cardiaco y que hace que la práctica de la denominada desfibrilación precoz sea la clave de la supervivencia en los casos de parada cardiaca fuera de un centro sanitario

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