Los andamios cubren la muralla

obras muralla Huesca andamios

La muralla de Huesca ha cambiado estos días su imagen y es que se encuentra llena de andamios. En la zona que va, desde el número 102 de la calle Desengaño hasta el colegio San Vicente, se están llevando a cabo obras de rehabilitación del paño interior. Además, se llevarán a cabo importantes y necesarios estudios arqueológicos, que permitirán posteriormente, construir el paseo peatonal sobre ella y la restauración de la cara exterior.

Las obras se centran en los últimos 190 metros que quedaban por restaurar de la Muralla de Huesca. Cuando acabe esta rehabilitación, le tocará al Ayuntamiento de la ciudad hacer su parte, y acometer la construcción del andador superior de la muralla, el cual será transitable.

La cota de la muralla, en su inicio, se encontraba cinco metros más abajo de lo que está en la actualidad. Hace unos 5 siglos se empezó a rellenar y llegó a la altura que se ve hoy en día. Las tierras, con las humedades que hay, con sales nocivas para la piedra, la arenizan. Por ello, se va a realizar un drenaje, necesario para frenar este deterioro.

Por otro lado, hay estudios previos hechos sobre la muralla, muy interesantes, pero que carecen de un apoyo arqueológico. Por ello, para actuar en futuras fases con rigor, hay que tener un conocimiento arqueológico, histórico y constructivo de la muralla, que se va a conseguir con las actuaciones que se están realizando, con un presupuesto de 650.000 euros.

Sólo cuando se hayan hecho estas obras, se podrá construir el paseo peatonal, que tendrá una longitud de 260 metros y que estará pavimentado en condiciones, sin la necesidad ya de ir levantándolo sucesivamente para realizar estudios arqueológicos, que ya estarán hechos.

Tras ello, también debería finalizarse la restauración exterior de la muralla. En las dos anteriores fases, se rehabilitó el monumento en la parte interna y externa. En esta ocasión, sólo se va a trabajar por dentro, y para una fase posterior, se actuará en el tramo que queda. Se tratará de un paño de 190 metros de longitud de muralla, con una altura de 9 metros en el extremo norte, y con poco más de 4 metros en el extremo sur, junto al colegio San Vicente.

Se pretende que se lleven a cabo actuaciones mínimas de consolidación con piedra. Además, se realizará la coronación de protección, también con piedra, que servirá para regularizar la línea, ya que la muralla está muy desdibujada, y alcanzar así la rasante de lo que será el paseo peatonal.

Comentarios