Un paseo por el recuerdo

El cementerio de Huesca fue inaugurado en 1845, desde entonces se han llevado a cabo en él varias ampliaciones, sin embargo, se ha quedado pequeño. Este es un problema que el ayuntamiento quiere remediar. El próximo año se introducirá una partida en los presupuestos para llevar a cabo la ampliación de este espacio.

El cementerio cuenta con unos 27.000 nichos y sepulturas, ubicados en diferentes zonas. Su creación data del S.XIX, y es que antes no existían los camposantos y los enterramientos se hacían en las propias parroquias.

En el de Huesca hay zonas bien diferenciadas. Hay zonas de sepulturas de tierra, cuenta con lo que en su día fue el cementerio civil, hay pabellones de nichos antiguos y otras áreas, en las que se ve cómo van transcurriendo los años, hasta llegar a la zona más moderna, al fondo del cementerio.

También determinadas partes de la historia pueden ser contadas a través de este espacio. En Huesca encontramos las tumbas de Galán y García Hernández, los dos fusilados en 1930, protagonistas de la insurrección de Jaca. Mientras Diego Galán está enterrado en el cementerio civil, García Hernández está en el católico, ya que decidió confesarse antes de morir. Frente a él, paradójicamente, se encuentra quien los mandó fusilar, el general Manuel de las Heras.

En el cementerio de Huesca también hay otros personajes, numerosos altoaragoneses ilustres, como López Allué, Ramón Acín o Valentín Carderera.

Muchos años han hecho que este espacio se haya quedado pequeño y sea necesaria su ampliación.

El área de urbanismo del consistorio tiene diseñado un plan director para ampliar el cementerio en tres fases. La primera, que el ayuntamiento quiere poner en marcha de forma inmediata, se realizará en la parte posterior del camposanto, en terreno municipal. El presupuesto necesario para ello es de tres millones y medio de euros.

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