Los coches usados de más de diez años a la venta se duplican desde el inicio de la crisis

El porcentaje de coches usados a la venta que superan los diez años de antigüedad se ha duplicado en los tres últimos años y ya suponen más del 21% del total del mercado, lo que ha elevado la edad media de estos turismos hasta los siete años y dos meses, según el estudio 'Antigüedad en el mercado de VO' elaborado por la plataforma de vehículos en la red AutoScout24.

El informe de la compañía, que mueve el 40% de los vehículos de ocasión que se venden en España, recuerda que sólo a lo largo de este último año el peso de estos turismos "más veteranos" ha aumentado un 6,7%, lo que supone un ritmo ligeramente inferior al registrado en anteriores ejercicios, en los que el impacto de la crisis elevó el porcentaje de coches de más de diez años en torno a un 25% cada año.

El progresivo envejecimiento de la oferta de usados se va ajustando así a la realidad actual de nuestro parque de turismo, en el que más de un 43% de los coches supera los diez años. Además, la ausencia de un plan de achatarramiento impide dar salida a este tipo de vehículos al adquirir uno nuevo, por lo que muchos conductores optan por llevarlo al "mercado de tercera mano" para sacar al menos un 'pico' por pequeño que sea.

El peso cada vez mayor de los vehículos antiguos ha repercutido negativamente sobre los precios de los usados en los últimos años, que todavía no se han recuperado. De este modo, el importe medio de un coche de ocasión en nuestro país es hoy de 13.200 euros, frente a los casi 13.500 euros de hace un año, y muy lejos de los 15.400 euros que se registraban en el año 2008, cuando lo peor de la crisis aún estaba por llegar.

Sin embargo, el principal riesgo que implica este tipo de envejecimiento del parque afecta a la seguridad en nuestras carreteras, ya que es bastante común que los vehículos de hace más de una década carezcan de ciertos sistemas de protección que a día de hoy se consideran indispensables e incluso obligatorios para los nuevos coches, como es el caso del sistema de control de estabilidad ESP.

A ello hay que sumar además el grave perjuicio que el uso de estos vehículos produce en el medio ambiente por su menor eficiencia en el uso del combustible, hasta el punto de que el 20% de los vehículos en circulación en España, los más antiguos, son responsables del 80% de las emisiones de dióxido de carbono.

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