Orencio Boix deja el Festival de Cine porque no le dejan ser director

Orencio Boix

El hasta ahora director del Festival de Cine de Huesca ha decidido dejar su puesto al haber recibido una negativa por parte de la Fundación que gestiona el certamen para actuar con independencia y sin tutelas que no entiende. Se suma la marcha de Boix a la reciente destitución de Domingo Malo al frente de la Fundación del Festival. Todas las fuentes consultadas apuntan a una división entre los miembros del Festival. Incluso, en las últimas votaciones de los órganos de dirección, se ha escenificado esa diferencia de criterio con votaciones muy reñidas, tanto en el caso de Malo como en el de Boix.

Orencio Boix, en realidad, seguirá siendo director del Festival porque tiene un contrato mercantil que expira el próximo 31 de diciembre. Boix, en una entrevista concedida a Radio Huesca Digital tras conocerse su cese, ha explicado que solo quería actuar con independencia y ser un director que controlara los ingresos, los gastos y la programación, como cualquier otro. Sin embargo, la petición no fue aceptada por la Fundación, verdadero órgano de toma de decisiones del Festival, lo que llevó a Boix a dejar el proyecto.

Este miércoles se ha convocado a una reunión del comité de dirección en la que tratar el relevo de Boix, sin embargo, no todos los miembros de ese comité han confirmado su presencia.

Las últimas reuniones de los órganos gestores del Festival han dejado algo claro: los actuales gestores están divididos entre los que apoyan a Orencio Boix como una forma de impulsar el Festival con nuevas maneras de gestionar, y lo que no comparten sus aspiraciones de independencia en la gestión.

En el mundo de la cultura oscense, la decisión de Boix ha significado una gran sorpresa. Otro director, el de Periferias, dice que es una pérdida tremenda, ya que Orencio Boix estaba llamado a dar un aire nuevo al Festival después de 40 años de una historia que necesita renovarse.

La marcha de Boix abre ahora algunas dudas sobre el futuro del Festival. La primera es el nombramiento de un nuevo director, otra el futuro económico del evento cuando se está pendiente de que las instituciones que aportan la mayor parte del presupuesto entren o no en la Fundación para ejercer un control que a Boix se le ha negado hasta la fecha.