Seis deficientes visuales han solicitado el voto adaptado en la provincia

Tan sólo seis altoaragoneses usarán el derecho a voto adaptado en las próximas elecciones. Este número se queda pequeño en comparación a las 290 personas deficientes visuales con derecho a voto que hay registradas en la provincia, pero no es un mal dato asegura Ricardo Espiérrez, director de la Once en Huesca, comparado con Zaragoza por ejemplo, donde hay 29 solicitudes. También hay que tener en cuenta que el lenguaje Braille no es conocido por mucha gente y que hay personas que deciden votar por correo, hacerlo con ayuda de una persona de confianza o no votar.

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El derecho a voto tiene algunas excepciones como por ejemplo en el caso de la discapacidad intelectual. Allí es el juez el que dictamina quién pierde el derecho a voto. Se realiza a través de los procesos de incapacitación legal. El juez entiende que una persona se es incapaz legalmente cuando una persona no puede valerse por sí misma para defenderse en la vida en situaciones cotidianas. Entonces necesita un tutor y restringe sus derechos en aras de proteger su integridad y sus bienes.

Francisco Ratia, presidente de CADIS, reivindica la accesibilidad universal para que cualquier ciudadano pueda votar en idénticas condiciones, cumpliéndose el derecho a un voto personal y secreto. Habla de accesibilidad física, sin barreras arquitectónicas, pero también de otro tipo de barreras. En este aspecto, desde las pasadas elecciones generales las personas con deficiencia visual tienen a su disposición el voto adaptado.

¿Cómo se usa el voto adaptado?

Cualquier persona con una deficiencia visual suficiente puede solicitar el voto adaptado al Ministerio del Interior a través del número de teléfono gratuito 900 150 000. Con los datos personales y la correspondiente comprobación, se registra la petición y el día de las elecciones la mesa electoral que le corresponda a la persona solicitante deberá facilitarle un quit especial con información en Braille. El votante tiene derecho a llevarse la información a casa o a votar en el mismo colegio electoral. En el sobre que entregan al votante hay papeleta para Congreso y Senado. Son las mismas papeletas que en la votación normal, pero van acompañadas de la traducción al Braille. En el caso del Senado hay una plantilla que colocada sobre la papelera ordinaria indica el nombre y apellidos de cada candidato.