Un fin de semana de otoño en la Ribagorza

Ribagorza es Pirineo, cultura, naturaleza, gastronomía y aventura, y así se recoge en las páginas de las cinco guías, editadas dentro del Plan de Competitividad Turística de la Ribagorza, a través de las cuales, el turista y visitante, de este territorio, puede descubrir un amplio abanico de posibilidades para cada estación del año.

Una de las propuestas para quienes elijan pasar un fin de semana, de otoño, en la Ribagorza, es conocer sus dos capitales: Graus y Benabarre, capitales y centros culturales, además de ser conjuntos históricos-artísticos por su historia y sus monumentos.

En Graus, es de obligada visita, uno de sus espacios más monumentales, la Plaza de la Compañía, donde se concentran la iglesia de San Miguel, el convento de las Carmelitas o la antigua iglesia de los jesuitas, hoy, Espacio Pirineos.

Al final de la calle Mayor, el turista y visitante, se encuentra con la Plaza Mayor de Graus, a la que dan color la Casa Heredia, sede de la Comarca, Casa Barón, o Casa Bardaxí. Y paseando por calles medievales, el barrio del Barrichós, paso imprescindible, para llegar hasta la Basílica de la Peña, desde dónde admirar una magnífica panorámica de la capital Ribagorza a orillas del Ésera.

A veinte kilómetros, se localiza la capital cultural, Benabarre, por cierto, antigua capital del condado de La Ribagorza que recibe al turista con una imponente visión, desde lejos, de su castillo, cuyas obras de recuperación y rehabilitación concluían, recientemente.

Adentrarse en su casco histórico merece la pena por acercarse a la iglesia de Nuestra Señora de Valdeflores, recorrer las calles Mayor y de El Justicia, jalonadas de casas señoriales, hasta alcanzar la ermita de San Medardo, patrón de la localidad.

Graus y Benabarre, son, además de capitales y centros culturales, capitales gastronómicas, por lo que, quienes las visten no pueden marcharse sin probar los embutidos, la trufa o la repostería típica de Graus, o los famosos quesos y chocolates de Benabarre.