MAESTRO

Cristina Pérez

MAESTRO. Esto que acaba de hacernos es una faena. ¿Se da cuenta de que no sólo ha dejado a su familia huérfana?. En este día lluvioso y muy gris nos hemos quedado por un instante sin sonidos, parados, en una milésima de segundo la música ha cesado. Y, me consta maestro, que a usted no le iba a gustar nada el silencio.

La música ha sido su vida y, tenga la certeza de que gracias a usted, también lo es de muchos más.

Conocerlo a usted fue quererlo en el minuto primero. Apasionado de la música hasta llegar a estar en su último ensayo con fiebre. La fiebre de su música ,que contagió de una manera tan hermosa a todos su alumnos y alumnas; a los miembros de la Banda de Huesca y Almudévar, a los espectadores, a todos los músicos de una provincia que, le aseguro, hoy está de luto.

Pero como el mejor homenaje es la música.¡olvidémonos del silencio, del gris y de la tristeza!. Nos quedamos con su forma de marchar en los pasacalles, con la mirada cruzada entre el mayoral y usted la mañana de San Lorenzo para dar paso a los danzantes; con su amplia sonrisa en el concierto del parque...y los miércoles y viernes en el ensayo de su banda, minucioso, haciendo repetir hasta la saciedad, buscando el sonido perfecto, la nota adecuada y la sonrisa, siempre la sonrisa de Errol Flyn.

Maestro que le vamos a echar de menos, menos mal que nos deja a una buena parte de su familia en el mundo de la música. La semilla musical de los Sampériz ya está creciendo, le prometemos quererlos tanto como a usted porque ya son tan nuestros como suyos, si aman la música como usted la ha amado.

No nos despedimos de ninguna forma. La música cuando se despide es pomposa, solemne y triste, nos gustaría acompañarle con un pasodoble..¿le parece "sueños de mi morena"?

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