Comunicado del Ayuntamiento de Huesca tras el fallecimiento del maestro Sampériz

Tras la triste noticia del fallecimiento del maestro José Luís Sampériz, el Ayuntamiento de Huesca quiere trasladar sus más profundas condolencias hacia su familia y amigos. La alcaldesa, Ana Alós, en nombre de toda la corporación municipal, lamenta esta gran pérdida, ya que Sampériz ha sido un ejemplo de esfuerzo y superación para impulsar la Banda de Música de Huesca, además de otras iniciativas culturales. “La ciudad ha perdido hoy un referente tanto humano como profesional. Su trayectoria ha estado marcada por la ilusión y la dedicación plena a la formación de la banda de música y de sus integrantes”. “Es un ejemplo claro de esfuerzo y compromiso con la ciudad y los oscenses –añade-. Gracias a su trabajo, hemos logrado poner en valor la música en momentos tan especiales como el día de los Danzantes, la fiesta del Mercado o la procesión de Viernes Santo”.

Asimismo, la alcaldesa quiere resaltar su gran categoría humana, talento y generosidad. “Sin pedir nada a cambio, nos ha regalado una gran parte de su tiempo para que desde pequeños pudiéramos aprender a querer la música, por lo que muchos oscenses le vamos a llevar siempre tanto en la memoria como en nuestro corazón”. “Desde el Ayuntamiento de Huesca –continúa-, queremos transmitir todo nuestro cariño y fuerza a su familia y amigos en estos momentos tan duros y tristes”.

Memoria del maestro José Luís Sampériz

Documento realizado por el Área de Cultura y Fiestas del Ayuntamiento de Huesca

El maestro Sampériz nunca se caracterizó por dejar sin acabar un proyecto; y, sin embargo, en este momento nos deja una partitura con notas por escribir, con el encargo de continuarla.

Nos deja un legado de amor a la música y a quienes la interpretan, que nos compromete, en su entusiasmo, con nuestra ciudad.

Las niñas y niños que inició en el arte musical han ido creciendo con la certeza de que la habilidad, el estudio y la entrega comunitaria forjan personas creativas, solidarias y llenas de alegría. Niñas y niños que se han ido convirtiendo en adultas volcadas en actividades, tareas y perfiles tan variados que han hecho que, en gremios diferentes, en ámbitos diversos, el maestro Sampériz se reconociera como el alma que conectaba historias y experiencias personales al ritmo de una batuta que escribía con ligereza un único documento que el público recibía como un regalo de fiesta.

Nacido en Castejón de Monegros, José Luis Sampériz Morera, se inicia en el estudio de la música a la edad de 7 años con el maestro José Guioni; pocos años más tarde se traslada junto con su familia a Huesca, para poder seguir sus estudios musicales. Una vez instalados en la capital altoaragonesa, estudia clarinete con Don Ramón Lezáun, alternando estos estudios con los de piano y armonía con los maestros Don Gregorio Garcés, maestro de capilla de la Catedral Oscense, y con Don Pedro Raventós Gaspar, entonces Director de la Banda de Música Militar.

Pertenece al Cuerpo de Músicas Militares en las especialidades de clarinete y percusión, con destino en el Gobierno Militar de Huesca, y ocupa el puesto de Director, hasta su pase a situación de reserva, alternándolo, con la docencia en la Coral Oscense, Escuela de Magisterio de Huesca, y Escuela Municipal de Sabiñánigo, actual Conservatorio Elemental.

Durante su larga trayectoria en el mundo de la música, se dedica a estudiar Contrapunto, Fuga, Instrumentación y Composición con los maestros Don Juan Cordero Castaños y Don Víctor Bueno, profesor de Composición del Conservatorio de Zaragoza.

La palabra Banda se convertía en sus manos en algo más que una expresión instrumental. El maestro Sampériz con su impulso las modeló como símbolos de Huesca, desde 1985, y de Almudévar, no solo porque nos representaba a todas y a todos, también porque nos incluía en cada una y cada uno de sus intérpretes, vecinas, vecinos, amigas y amigos nuestros, movidos por un impulso de armonía y conocimiento que José Luis Sampériz sabía imprimir en cada actuación.

Tantas mañanas de domingo en el kiosko de música, mañanas del día diez de agosto, tantos paseos procesionales, tantas muestras fuera incluso de nuestra provincia, también por toda Europa...Tantos ensayos, tantos mensajes de aliento ante un desafino, tanta persistencia en conseguir una interpretación coral popular, precisa y preciosa.

Tuvimos ocasión de brindarle nuestro admiración a través de la Parrilla de Oro del Ayuntamiento de Huesca en las fiestas de San Lorenzo de 2002 y en enero de 2008 Altoaragoneses del Año le otorgaba la Pajarita de Oro en la modalidad Cultura. Él nos devolvió los halagos con más trabajo, con más afán, con más proyección, con más entrega.

Al maestro Sampériz la creación no le era ajena y ello le llevaba a arriesgar en su investigación, en sus ensayos y en su producción musical, apostando por la colaboración, más que por el protagonismo...Como compositor es autor de múltiples estilos musicales: Marchas Militares, Pasodobles Toreros y de Concierto, Marchas de Procesión, arreglos para banda, así como del Himno de la Banda de Música de Huesca.

Su sonrisa versátil no acompañará a las Bandas en sus manifestaciones, su rostro enérgico y amable no saludará a un público entregado, su perfil inconfundible no resaltará entre el brillo mágico de flautas, trompetas, platillos y otros metales, sin embargo su espíritu nos acompañará en cada nota participada con cariño y recibida con respeto...Es lo que él provocaba, es lo que la música provoca cuando se siente entre los huesos y cobra vida con el aliento de quienes la aman.

Gracias, maestro Sampériz, de nuevo.

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