La DPH saca a la luz las memorias de Joaquín Raluy y su lucha por la libertad

“El laberinto del destino” es el último título editado por la DPH en el que se rescata la narración de Joaquín Raluy Sanmartín, libertario aragonés natural de Esplús. La obra, recopilada por Víctor Bayona, está ilustrada con imágenes pertenecientes al legado fotográfico que han sacado a luz entre la Fototeca de la institución provincial y el Centro de Estudios Literanos.

La publicación encuentra su punto de partida hace unos cinco años cuando Liberto, hijo de Joaquín Raluy, le entregó al autor unas cuartillas escritas por su padre a los 80 años, antes de que falleciera en Francia en 1996. “A la espera de que al menos puedan servir de algo a aquellas personas que se dignen a leerlas”, como el propio Raluy dejó escrito en sus últimas líneas. Memorias que Víctor Bayona se ha encargado de ordenar, corregir, ampliar y documentar.

Con esta edición, la Diputación, gracias a los textos de Joaquín Raluy y la labor de Víctor Bayona, aporta aspectos novedosos a la historia de la Guerra Civil y de la época posterior. La revuelta leridana de 1933, los acontecimientos del aeródromo Virgen del Camino de León, el estallido de la Guerra Civil, la trayectoria de las colectividades anarquistas desde su implantación hasta su disolución y las andanzas de la 28 división son sólo algunos ejemplos.

A través de sus 270 páginas el lector puede conocer también la existencia de la colonia de Aymare, una finca adquirida por la CNT en tierras francesas para el socorro de los refugiados. También la de la organización Solidaridad Internacional Antifascista (SIA), encargada de ayudar durante el exilio a sus afiliados, de la que Joaquín Raluy fue secretario en el sur de Francia.

Las palabras de Joaquín Raluy también pretenden ayudar a comprender la tragedia y llevan a sentir el sufrimiento del vencido, la dureza de la cárcel y de la represión, los intentos frustrados de fuga hasta llegar a su huida de la cárcel de Huesca, a la vida clandestina en Barcelona y su huida hasta Francia por

Andorra.

El destino del protagonista se cruzó con los de otros muchos cuyas vidas estuvieron marcadas por la Guerra Civil y sus caminos se entrelazaron hasta formar un laberinto donde quedaron prácticamente atrapados el resto de sus días. Las páginas del libro encuentran precisamente su final con una relación de “compañeros libertarios” de los pueblos de la Litera y de otras localidades vecinas que Joaquín Raluy había conocido tanto en la guerra como en la cárcel y en el exilio.

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