Nuevo gobierno y lotería

Plácido Díez

Con el foco nacional puesto en Soraya Sáenz de Santamaría, la mujer que va a concentar más poder de la democracia, está pasando de puntillas que tiene sintonía personal y generacional con el consejero de Presidencia del Gobierno de Aragón, Roberto Bermúdez de Castro.

Los dos tienen cuarenta años, una buena relación y, además, la vicepresidenta única frecuenta el Pirineo y tiene, por tanto, referencias de los grandes desafíos de Aragón y, en particular, de las comunicaciones con el resto de Europa.

Es una buena noticia para la comunidad autónoma que esta abogada del estado vallisoletana, lo fue a los 27 años, que se ha ganado a pulso en los últimos cuatro años su posición como mano derecha e izquierda del presidente, conecte con el consejero de Presidencia de Aragón. Como lo es que la presidenta Rudi esté en onda con Rajoy. Una doble conexión que, a priori, garantiza que se tendrán en cuenta las opiniones y las sensibilidades de Aragón en el Gobierno de España.

Un territorio y unas gentes que, gracias al sorteo navideño de Lotería, hemos tenido la oportunidad de mostrarnos al mundo como una comunidad alegre, que descorcha cava y baila la conga, pero también como una comunidad sensata, contenida, que sabe que ahora lo más importante es salvar las hipotecas, arreglar el tejado de las casas y, por ejemplo, meter el dinero en inversión productiva, en modernizar explotaciones agrarias familiares y regadíos para ahorrar agua. Lo expresaron como nadie ayer dos de los premiados, fueron nuestros mejores embajadores, la alcaldesa de Sodeto, Rosa Pons, y el secretario general de la UAGA, José Manuel Penella. Quieren seguir viviendo en el medio rural y quieren que haya futuro para sus hijos. ¡Chapeau!.

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