Los supersticiosos ponen su mirada en Grañén para el sorteo de El Niño

El foco de atención del 22 de diciembre, el pequeño local de la administración única de lotería de Grañén, no da abasto con la venta de décimos para la lotería del Niño. Como si de una peregrinación se tratara, hasta el establecimiento de María Pilar y Fortunato se han ido acercando compradores de Cádiz, Barcelona o Madrid, y tampoco han dejado de recibir llamadas telefónicas de todas partes. A tan sólo un día del sorteo nacional los más supersticiosos no dejan de repetir “no hay dos sin tres”.

Los loteros de Grañén calculan que han vendido el triple de lo habitual; para satisfacer todas las peticiones que les han llegado, tenían que pedir hasta tres remesas de décimos. Las colas de gente a las puertas de la administración, ha sido la tónica general en la calle Joaquín Costa de Grañén.

Además, dos semanas después del Gordo las caras de alegría entre vecinos, familiares y amigos siguen demostrando la jornada histórica que supuso el 22 de diciembre. Aunque tras la euforia de los primeros días llegó la calma y la reflexión sobre las repercusiones que puede tener esta lluvia de millones.

El Gordo ha permitido recibir el año 2012 con esperanza en medio de una profunda crisis económica. El deseo se transformó en que estos más de 700 millones de euros repercutan en la zona, dinamizando el consumo en los diferentes comercios, establecimientos de hostelería, negocios y empresas; que los agraciados se animen a cambiar de coche o a comprar una nueva casa.

Por su puesto la alegría de esta inyección económica también se espera que se deje notar en el medio rural, en un entorno eminentemente agrícola y ganadero, al que tan bien le va a venir esta ayuda para saldar deudas de la importante modernización de regadíos acometida en Los Monegros.

Pero del mismo modo se ha apuntado el deseo de que los agraciados emprendan iniciativas empresariales que puedan beneficiar a todos creando empleos y puestos de trabajo o que del mismo modo este dinero contribuya definitivamente a la fijación de población.