Los accidentes con jabalíes encarecen notablemente los cotos monegrinos

Hay varios puntos conflictivos en las calzadas donde irrumpen con frecuencia los animales silvestres provocando accidentes de tráfico en la zona monegrina. Además del peligro que suponen para los conductores, los cazadores también se ven perjudicados ya que se les hace responsables de los daños que causan. Por todo ello, reclaman que se tenga en cuenta el problema de los seguros que está gravando la situación económica de los cotos.

Sirva como dato que en los últimos meses la sociedad de cazadores de Sariñena se ha hecho cargo de las indemnizaciones de doce accidentes de tráfico. Su seguro les exige 300 euros de franquicia, por lo que al coto de la capital monegrina que cuenta con 90 socios, le han supuesto 3.600 euros. Un precio demasiado caro según sus directivos ya que además pagan sus correspondientes impuestos como la licencia de caza.

Recientemente se daba un paso al frente gracias al acuerdo que se plasmaba mediante el cual la DGA garantizaba que asumirá los daños producidos en accidentes de tráfico por especies cinegéticas cuando las indemnizaciones excedan la cobertura de los seguros, siempre en el caso de que los cotos sean condenados a pagar.

Sin embargo, no parece suficiente, ya que el problema radica precisamente en que la mayoría de los fallos en la provincia de Huesca son en contra de los cotos, por lo que los seguros no quieren hacerse responsables y exigen más dinero a estos aficionados del mundo cinegético. En definitiva, terminan pagando más del doble que en el resto de Aragón.

Los responsables ponen como ejemplo a seguir lo que lo que se hace en otros países de Europa, en las zonas donde abunda el peligro los conductores pagan un poco más para cubrir algún tipo de accidente.

Los cazadores monegrinos piden una mayor sensibilidad de la administración en Los Monegros, donde la normativa se debería adaptar a las circunstancias de la zona. El problema en las carreteras y caminos transitados en Los Monegros es que tienen a ambos lados campos de abundante vegetación donde se esconden. A lo que hay que añadir que con el regadío los jabalíes tienen comida y agua asegurada durante todo el año.

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