Cartas al Director: Políticos versus Ciudadanos

Ilich Luis Ajates Meca

En los tiempos que corren y observando los casos que podemos encontrar en cualquier punto de nuestra geografía, en que las administraciones públicas no pueden hacer frente a los pagos de nóminas de sus empleados o dar continuidad a servicios esenciales de la ciudadanía que no solo sigue costeándolos, si no que lo hace con precios más caros, cabe pensar dónde está todo ese dinero.

No me cabe duda que en el caso de la comunidad valenciana ese dinero haya sido derrochado en perjuicio de las escuelas públicas yendo a manos de la fórmula uno, visitas eclesiásticas y no hablaremos de aeropuertos fantasma con efigies a la entrada que pretenden simular a cual faraón, siendo solo un ejemplo de la gestión irresponsable de algunos, cuando no tipificada en el código penal y administrativo – contencioso. Es por ello que la judicatura, siempre y cuando fuera independiente de los anteriores (algo hasta ahora impensable), debería defender los intereses del pueblo, pues la propia Constitución indica que “la justicia emana del pueblo” y no del político que siempre parece mirar a su beneficio, (a los hechos me remito) por lo que se debería responsabilizar y juzgar a quienes gestionan de manera negligente el patrimonio de la sociedad, pues va en perjuicio de su interés, una paradoja más teniendo en cuenta que la legislación no permite que ninguna ley vaya en contra del interés público, no obstante se concede a sí misma venir concebida del poder legislativo y no del propio pueblo que debería ser quien dictase las leyes que rigiesen su normal convivencia, así como sus derechos y libertades.

Es por ello, que el modelo social completamente conformista actual, impide responsabilizar de manera penal (a pesar de estar contemplado) o social que de forma eficaz pudieran resarcirse los daños que las decisiones institucionales y de quienes las forman puedan dañar no solo el patrimonio del pueblo sino sus derechos y libertades que a base de lucha y sacrificio éste ha conseguido y que por cuestiones o decisiones que él no ejerció termina dejando atrás, preguntándose con desazón cuándo volverá a disfrutarlos y que tendrá que hacer para reconquistarlos.