Éxito de la fiesta de la "Rematadura" de las olivas en Salas Altas

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Organizada por el grupo de estudios de Salas Altas en colaboración con el ayuntamiento de Salas Altas, la cooperativa de aceite “La Unión”, la asociación de mujeres y la asociación de cazadores se celebraba en esta localidad de la Comarca de Somontano la III edición de la “Rematadura” de las olivas.

La actividad pretendía recordar la antigua tradición de celebrar la “Rematadura” cuando se terminaba de coger las olivas. La respuesta de los vecinos de Salas Altas y de otras localidades de la provincia de Huesca y de la Comarca de Somontano fue excelente. El presidente del grupo de estudios de Salas Altas, Miguel Lisa, realizaba un balance positivo de la tercera edición de la “Rematura”.

En la cosecha de este año la cooperativa “La Unión” recogía más de 45.800 kilos de oliva lo que supone 9.500 litros de aceite. El presidente de la cooperativa “La Unión”, Cosme Carpi, señalaba que la campaña ha sido “mala” puesto que el año pasado cosecharon más de 93.000 kilos de oliva. Mariano Lisa, alcalde del ayuntamiento de Santa María de Dulcis, colocaba el “camal” en la puerta de “La Unión”. Lisa agradecía el reconocimiento de la organización y recordaba que en su municipio están trabajando para la potenciación del olivo.

Con el objetivo de que los vecinos y visitantes conocieran esta tradición ya perdida en todas localidades del Somontano y de la provincia de Huesca se organizaba esta jornada, en la que los asistentes pudieron degustar el aceite de la reciente campaña de molturación y los deliciosos “ajazeites” elaborados por las mujeres de Salas Altas.

La tradición indica que “el último día de faena en el olivar", se organizaba una buena comida en el monte en la que participaban todos los que habían trabajado. El amo de las casas más pudientes seleccionaba un “pollizo” que estuviese bien cargado de olivas. Este se dejaba sin coger y el último día se cortaba para ser colgado en el balcón de la casa adornado con dulces u otras viandas. Era signo inequívoco de que la recogida de olivas, había “rematau”. La noche tras finalizar la recogida, ya en el pueblo, las casas grandes festejaban con una comida especial para los jornaleros, donde corría el vino, la carne y el “ajazeite”. Después se arrancaban con bailes y bromas que recordaban la inminente llegada del carnaval”.