El 15-M exige otra política económica ante el incesante incremento del paro

En la pasada semana se conocieron las cifras de personas paradas al final de 2011, con datos de récord. 5.273.600 hombres y mujeres quieren trabajar y no pueden en el conjunto de España, según la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística. Y 1.575.000 hogares tienen a todos sus miembros en paro, según las mismas fuentes.

Esta situación de continuado e intenso incremento del desempleo, que en Aragón tiene a 109.400 personas sin posibilidad de trabajar, es el más claro efecto en la sociedad de las políticas de austeridad -exigidas desde el FMI, Alemania o “los mercados”- que vienen aplicando los gobiernos de PSOE y PP, desde hace mas de años y medio. Y las perspectivas, según todos los especialistas, son más negras de cara al futuro, en ese camino.

Las cifras referentes al mes de enero, aportadas en los últimos días por el Servicio Público de Empleo estatal, confirman esta situación desesperada con la incorporación en enero de 177.470 personas más al paro, superándose ya los 15.300 desempleados en la provincia de Huesca -una de las que más crece de España en lo que llevamos de 2012-. La progresiva destrucción de lo público y del tejido productivo y social es un hecho.

Ha llegado el momento de exigir desde la sociedad un cambio de rumbo en la política económica del gobierno. Queremos una economía que ponga en primer plano a las personas y que tenga como objetivo atender sus necesidades -y no el egoísmo de los mercados-, de forma respetuosa con el entorno. La riqueza que genera la sociedad debiera servir para ello.

Una reflexión final.

Todo el mundo se lamenta del paro. Pero ¿todo el mundo quiere acabar con él con el mismo empeño? El paro permite a muchos sectores pagar menos a quien quiere trabajar, y ofrecer peores condiciones laborales, aumentando de paso la precariedad y la desigualdad. El ex ministro de economía Carlos Solchaga lo expresaba así: "La reducción del desempleo, lejos de ser una estrategia de la que todos saldrían beneficiados, es una decisión que si se llevara a efecto podría acarrear perjuicios a muchos grupos de intereses y a algunos grupos de opinión pública". (Carlos Solchaga, El final de la edad dorada, Madrid, 1996, p. 183; recogido en Vicenç Navarro y otros, Hay alternativas para crear empleo y bienestar social en España, 2011, pág 83)

¿En qué porcentaje se combinan en la voluntad de “los mercados” y FMI , que marcan políticas al gobierno, el objetivo de acabar con el paro y el de no acarrear “perdidas” a importantes poderes económicos?¿ Y en qué medida asume estas voluntades el propio gobierno? Es imprescindible una política en la que las personas sean lo primero.

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