Riesgo de incendios forestales en Aragón

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El incendio de Foradada del Toscar de hace unos días es el claro ejemplo de la situación que vive la provincia y Aragón en lo que a sequía y riesgo de incendios se refiere. La falta de precipitaciones que arrastramos desde agosto está afectando al campo de forma importante, comprometiendo de manera seria la seguridad de la correcta ejecución de las quemas agrícolas y pastorales habituales en esta época. De ahí que se haya activado la alerta por riesgo de incendios forestales en toda la Comunidad.

Desde el inicio del año hidrológico, en la mayor parte del territorio aragonés han caído menos del 75% de las precipitaciones habituales y en algunas zonas como el Norte de Huesca no se ha llegado ni a la mitad de lo normal, pudiéndose clasificar como un año seco o muy seco según los índices de sequía que maneja la AEMET. Una situación que queda visiblemente de manifiesto en el bajo nivel de los embalses.

A secarse la vegetación, además de esta falta de agua, han ayudado las altas temperaturas de este invierno y la abundancia de días soleados, que han fomentado igualmente la desecación de campos y malas hierbas.

Por último la llegada de aire siberiano ha traído heladas intensas y persistentes acompañadas de un fuerte y seco viento del norte. El efecto del hielo, del viento y de la baja humedad relativa, que ha alcanzado valores incluso por debajo del 15%, ha conllevado una inusual bajada de la humedad del combustible muerto que está alcanzando valores anómalos en los últimos días y más propios del verano.

Todo ello provoca que el estado de la vegetación y de los combustibles muertos que habitualmente se eliminan en las quemas agrícolas y pastorales emiten en estas condiciones una inusual cantidad de energía. Una intensidad del fuego y velocidad de propagación del mismo, movido por el viento, que hacen difíciles de controlar las quemas y provocan situaciones que acaban en incendios forestales en condiciones muy peligrosas.

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