Charla-debate en Monzón sobre la agricultura en la región amazónica

Gisela Coelho, del Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra de Brasil (MST), visita este jueves Monzón para ofrecer una charla y participar en el posterior debate que tendrá lugar a las 19.30 en el Centro Cívico de la capital mediocinqueña. El acto será presentado y moderado por Joaquín Palacín.

Coelho, de gira por Aragón, analiza la amenaza sobre la biodiversidad y la soberanía alimentaria a la que nos enfrentamos. Por ello, junto al Comité de Solidaridad Internacionalista de Zaragoza, visita durante estos días distintos puntos de la comunidad con el objetivo de acercar la realidad de contrastes que existe en Brasil y el proceso acelerado de destrucción de la principal masa vegetal del mundo.

Gisela Coelho es coordinadora pedagógica de la ENFF Amazónica, en Marabá, estado de Pará, ha estudiado Agroecología en Cuba, y pertenece al sector de género del MST. En las charlas, tratará diversos temas, como la región Amazónica, de género, de agroecología, del MST y los movimientos sociales, o de pedagogía liberadora, entre otros asuntos.

La Amazonia Brasileña ocupa el 80% de toda la Amazonia, el 60% del territorio brasileño, y en ella se encuentran el 67% de las selvas tropicales del mundo. Pero el modelo de desarrollo al que está sometido Brasil está acabando aceleradamente con este ecosistema imprescindible para todo el planeta.

Desde 1988 se registra un promedio de deforestación de más de 15.000 km/año, llegando algunos años al doble de esta cifra. La destrucción de los bosques lleva consigo la degradación de su inigualable biodiversidad, y pone en riesgo la supervivencia de las comunidades indígenas y tradicionales que poblaban la región.

La causa de esta catástrofe ecológica hay que buscarla en la sobreexplotación de los recursos naturales (agua, minerales, bosques,...), y en la agricultura basada en la exportación (conocida como agronegocio) y ambas realizadas a través de empresas multinacionales y fomentadas por los diversos gobiernos en aras del “desarrollo”.

Esas políticas públicas han llevado a mejorar las cifras macroeconómicas de Brasil, pero no han mejorado la enorme desigualdad social de ese país, en el que millones de personas siguen viviendo bajo el umbral de la pobreza extrema. A ellas se enfrenta el modelo defendido por las organizaciones sociales brasileñas y que se resume en la propuesta del MST (Movimiento de los Trababajadores Rurales Sin Tierra)

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