Avalanchas: factor humano y educación

Javier Garrido Velasco

Presidente Asociación Española de Guías de Montaña

Licenciado en Psicología del Deporte

Cuando vivimos en una región de montañas, como es nuestra provincia de Huesca y el Pirineo Aragonés, la nieve, su evolución y una de sus consecuencias, las avalanchas deben tener su importancia y hay que dedicarle tiempo a su estudio. A ello dedica esfuerzo y dedicación el Foro multidisciplinar de Aludes que se reunirá de nuevo el Viernes en Canfranc, en el centro Alurte.

Todos somos conscientes de la presión que sobre la nieve tienen hoy en día muchos factores, no me refiero en este caso a la temperatura, el sol, el viento, sino a los humanos.

Muchos valles de montaña, pueblos y personas, dependen en gran medida de que la nieve llegue y por eso, medimos hoy las nevadas más en milímetros que en metros, como se hacía antes. Estamos pendientes de cada centímetro que cae, de cada pista que se puede abrir, de cada travesía que se puede hacer. Esquiadores y montañeros también esperan con ansia cada viernes a ver el estado de la nieve, de las estaciones, de la montaña.

Esto hace que, muchas veces, sea difícil a los practicantes de los deportes de esquí y montaña valorar la idoneidad o no de un descenso, de una travesía. Los partes de nieve y avalanchas, en una escala europea de 1 a 5 facilitan estas decisiones. La supervisión en las estaciones de esquí y la apertura o no de un itinerario también. La técnica y la tecnología son, sobre el terreno, una gran ayuda en caso de que, a pesar de lo anteriormente dicho y por un error en la toma de nuestras decisiones, nos veamos sorprendidos por una avalancha.

Pero el factor humano sigue siendo la clave de toda esta “cadena de seguridad”. Es la persona, el amateur o el profesional, quien decide en un momento si puede o no bajar por una pendiente, realizar o no una travesía, y allí es donde más debemos incidir.

Werner Munter, Guía de Alta Montaña Suizo y colaborador del Centro para el estudio de la nieve y las avalanchas de Davos en Suiza, dedicó mucho tiempo a pensar en la importancia de la persona en la toma de decisiones en la montaña nevada. En su método 3 x 3, valora un triple filtro en cada una de las fases de una salida de montaña; su método, ampliamente conocido y que ha sido inspiración de multitud de trabajos y estudios, se basa en tener en cuenta las condiciones (nieve y meteorología), el terreno (formas y pendientes), pero sobre todo, el factor humano.

Volviendo a casa, deberíamos poner por este orden la educación, como mejor medio para prevenir los accidentes por avalancha, la prevención y por último la técnica y la tecnología. Uno no es más importante que otro, pero cada uno se basa en el anterior.

Hemos visto experiencias educativas recientes que se han dirigido a un colegio, en modo de charla informativa, pero esta no es la mejor manera de abordar el problema; el peligro de avalancha, de abordarse en el ámbito escolar, debe hacerse de manera transversal , incluyendo este tema por ejemplo, cuando se hable en clase de geografía de los glaciares y la orografía de las montañas, o cuando, en clase de física, se hable de la fusión de los cristales de nieve. Es allí donde, sin sacar de contexto este tema importante de las zonas de montaña, podremos educar desde la base.

Al igual que se han conseguido reducir los accidentes de tráfico en gran medida a través de la educación, conseguiremos disminuir los accidentes por avalancha de esta misma manera.

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