La falta de liquidez empieza a preocupar a los pequeños ayuntamientos

En Benabarre, municipio ribagorzano de poco más de 1.100 habitantes, la crisis ya ha empezado a notarse, no sólo en la actividad del municipio, sino también en la del ayuntamiento. Su alcalde, Alfredo Sancho, explicaba que, tanto los períodos de bonanza como los de crisis, tardan más en llegar a los municipios pequeños pero que, aún con retraso, acaban llegando.

Señalaba Sancho, que el complicado momento económico que se vive, se deja notar en la actividad del municipio pero también en la del ayuntamiento donde cada vez son más las dificultades para poder funcionar día a día.

La preocupante falta de liquidez, la caída de ingresos, o retrasar, cada vez más, los pagos, es algo a lo que el edil señalaba hay que poner solución, con nuevas formas de financiación, puesto que, el esfuerzo, que hacen los pequeños ayuntamientos, por recortar y ajustar, no es suficiente.

Sancho señalaba que, en el caso de Benabarre, ni el alcalde ni los concejales cobran, apenas existen gastos de protocolo, e incluso los móviles del personal son los particulares, por eso, se preguntaba de dónde se puede recortar sin que eso afecte a la prestación de los servicios.

El alcalde de Benabarre matizaba que es una situación en cascada en la que disminuyen los ingresos y se generan retrasos de todo tipo que, en entidades locales pequeñas con escasa capacidad de maniobra, generan importantes dificultades.

Aún así desde el consistorio se sigue trabajando para impulsar el municipio, ejemplo de ello, es el polígono industrial, donde se ha comprometido la venta de algunas parcelas aunque, el cima de incertidumbre económica hace que algunas estén paralizadas por el miedo, de los emprendedores. Explicaba Sancho que esto si que preocupa porque son partidas con las que se cuenta en presupuestos municipales y a la hora de la verdad el agujero en el presupuesto del ayuntamiento es considerable.

En este 2012, se culminarán, en breve, proyectos, que arrancaron en la pasada legislatura como la escuela infantil o el campo de futbol, y se esperan llevar a cabo otros como la restauración del molino de aceite o del antiguo lavadero para completar la ruta de oficios y a partir de ahí seguir trabajando en función de la disponibilidad económica.

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