El Aeroclub Nimbus satisfecho por la postura del consejero sobre el aeropuerto Huesca-Pirineos

Tras las declaraciones del Consejero de Obras Públicas, Industria, Turismo y Transportes, Rafael Fernandez de Alarcón, sobre las gestiones que se están realizando para revitalizar el aeropuerto Huesca Pirineos, los miembros del Aeroclub Nimbus, hoy por hoy únicos usuarios del aeropuerto, opinan que el consejero marca distancias con la tesis de AENA respecto a la idoneidad del Huesca-Pirineos. Creen que su criterio se aproxima más al del Ministerio de Fomento, que a través de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea emitió en noviembre de 2009 un informe en el que tras detectar graves deficiencias en el diseño del campo de vuelos concluyó que, mientras no se acometiesen profundas modificaciones sólo se autorizaba la práctica de esta actividad, siempre que no coincidiese con ningún otro uso de los previstos en este aeropuerto.

Según el Nimbus, el hecho de que el consejero reconozca la existencia de problemas y la necesidad de acometer nuevas inversiones encaminadas a conseguir la compatibilidad que continua exigiendo el Plan Director, supone un cambio transcendental respecto a la postura del Gobierno de Aragón ante un problema que, dicen, ha condenado a la desaparición a una actividad aeronáutica perfectamente asentada en la ciudad y que el pasado año cumplió su primer centenario.

Una vez que el consejero reconoce “la necesidad de corregir los defectos en las instalaciones para adaptarlas a la práctica del Vuelo sin Motor”, las fuentes del Aeroclub Nimbus sugieren que la Dirección General de Transportes del Gobierno de Aragón revise con atención el informe de la autoridad aeronáutica, en el que se reconocían como graves deficiencias la proximidad de las pistas de aterrizaje y el hecho de que sea imposible segregar en tierra ambos tipos de actividades sin construir una nueva terminal de pasajeros al sur de las instalaciones.

Es obvio, según los deportistas, que acometer semejantes inversiones no entra dentro de lo admisible y que la solución más lógica y sobre todo, la única económicamente admisible, es recoger la recomendación del Ministerio de Fomento trasladando esta actividad a otro lugar. De esta manera, aseguran, el actual aeropuerto se liberaría de una pesada carga que quizás sea el freno que impide que fructifiquen las alternativas que apuntaba el Consejero.

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