Comienza el juicio de la anciana asesinada en Sabiñánigo

Caso mujer muerta Sabiñánigo, reconstrucción

En la Audiencia Provincial de Huesca, del 20 al 22 de marzo, se lleva a cabo el juicio al vecino de Sabiñánigo Carlos Muñoz, como presunto autor del asesinato de María Teresa Lardies, de 76 años. Los hechos ocurrieron el 1 de agosto de 2010 en el piso de ésta en la ciudad serrablesa y el fiscal solicita penas que suman 25 años de prisión así como el pago de una indemnización de 27.000 euros al hermano de la fallecida.

La víctima conocía la mala situación económica que atravesaba el procesado y le invitó a subir a su vivienda para darle algo de comida y de dinero. El presunto autor de su muerte la estranguló en su domicilio para robarle el dinero que guardaba en su interior.

La fiscalía en el escrito provisional de acusación, señala que el presunto asesino, Carlos M.L., de 38 años y nacido en Berga, Barcelona, se encontró con la víctima en el portal de su inmueble y entabló una conversación en términos amistosos. La mujer, quien conocía la mala situación económica que atravesaba el procesado, le invitó a subir a su vivienda y darle algo de comida y de dinero.

En el interior del domicilio, la víctima sirvió una fruta al procesado con un cuchillo y le manifestó su intención de darle 10 o 20 euros para que pudiera comprarse algo de comida. En este momento la fiscalía indica que al oír hablar del dinero, el presunto agresor se puso nervioso, se abalanzó sobre la mujer, la cogió del cuello y le exigió que le entregara todo el efectivo que tuviera en casa al tiempo que la amenazaba con el cuchillo.

La presión ejercida en el cuello motivó un rápido desvanecimiento de la víctima, momento en el que el procesado, según la acusación pública, decidió darle muerte con el fin de facilitar la culminación de sus planes de robo.

El procesado colocó una toalla y una blusa alrededor del cuello de la mujer y la asfixió, presuntamente, ejerciendo presión sobre su cara y taponándole las vías respiratorias con ambas prendas. Seguidamente arrastró el cuerpo de la mujer hasta uno de los dormitorios de la vivienda, lo introdujo parcialmente bajo una cama y trató de ocultarlo con una colcha.

Perpetrado el crimen, el acusado, siempre según el relato del fiscal, registró un armario de la vivienda y se apoderó de una cantidad próxima a los 180 euros. Con esta cantidad en su poder, permaneció en la vivienda a la espera de que se hiciera de noche con el fin de abandonar el inmueble sin ser visto.

Más tarde cogió el cuchillo empleado en la agresión y una bolsa de basura con fruta y se dirigió al cuarto de contadores de luz del edificio, donde se fumó un cigarrillo antes de abandonar el lugar, a primeras horas de la madrugada del día siguiente. El procesado se dirigió a la estación de la localidad y unas horas más tarde cogió un autobús con destino a Zaragoza, donde se deshizo del cuchillo. La detención se produjo en la capital aragonesa a mediados del mes de noviembre.

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