La declaración del acusado da inicio al juicio por el asesinato de una anciana en Sabiñánigo

Este martes comenzaba, en la Audiencia Provincial de Huesca, el juicio por el asesinato de una anciana de Sabiñánigo. El presunto autor se enfrenta a penas que suman 25 años de prisión por estrangular a la víctima en su domicilio para robarle el dinero que guardaba en casa y que ascendía a 180 euros. El juicio, que se celebra en tres sesiones, comenzaba con el interrogatorio del acusado y la declaración de diez testigos. La acusación pide penas por delitos de asesinato y robo, mientras que la defensa entiende que se trata de homicidio por imprudencia.

Los hechos ocurrieron la tarde del 1 de agosto de 2010. La mujer, de 74 años, fue asesinada en su piso por un conocido que había vivido en otra planta del inmueble. El fiscal pide condenas de 5 y 20 años por un delito de robo y otro de asesinato, así como una indemnización de 27.000 euros al hermano de la fallecida. Por su parte, la defensa cree que los hechos no son constitutivos de asesinato sino de homicidio por imprudencia.

La pena final dependerá de la calificación jurídica que estimen los jueces en función de si determinan que se trata de asesinato u homicidio. Por otra parte, la defensa no contempla el delito de robo.

La primera sesión del juicio tenía lugar este martes con el interrogatorio del acusado y la declaración de 10 testigos. El miércoles será el turno del resto de testigos y el jueves, se presentarán las pruebas periciales y las conclusiones. En total, están llamadas a declarar como testigos 19 personas, más varios miembros de la Guardia Civil.

En su escrito provisional de acusación, la fiscalía relata que el presunto asesino, Carlos M.L., de 38 años y nacido en Berga, Barcelona, se encontró con la víctima, de 74, en el portal del inmueble y entabló una conversación en términos amistosos. 

La víctima conocía la mala situación económica que atravesaba el procesado y le invitó a subir a su vivienda para darle algo de comida y de dinero. El presunto autor de su muerte la estranguló en su domicilio para robarle el dinero que guardaba en su interior.

En el interior del domicilio, la víctima sirvió una fruta al procesado con un cuchillo y le manifestó su intención de darle 10 ó 20 euros para que pudiera comprarse algo de comida. En este momento, la fiscalía indica que al oír hablar del dinero, el presunto agresor se puso nervioso, se abalanzó sobre la mujer, la cogió del cuello y le exigió que le entregara todo el efectivo que tuviera en casa al tiempo que la amenazaba con el cuchillo.

La presión ejercida en el cuello motivó un rápido desvanecimiento de la víctima, momento en el que el procesado, según la acusación pública, decidió darle muerte con el fin de facilitar la culminación de sus planes de robo.

El procesado colocó una toalla y una blusa alrededor del cuello de la mujer y la asfixió, presuntamente, ejerciendo presión sobre su cara y taponándole las vías respiratorias con ambas prendas. Seguidamente arrastró el cuerpo de la mujer hasta uno de los dormitorios de la vivienda, lo introdujo parcialmente bajo una cama y trató de ocultarlo con una colcha.

Perpetrado el crimen, el acusado, siempre según el relato del fiscal, registró un armario de la vivienda y se apoderó de una cantidad próxima a los 180 euros. Con esta cantidad en su poder, permaneció en la vivienda a la espera de que se hiciera de noche con el fin de abandonar el inmueble sin ser visto.

Más tarde cogió el cuchillo empleado en la agresión y una bolsa de basura con fruta y se dirigió al cuarto de contadores de luz del edificio, donde se fumó un cigarrillo antes de abandonar el lugar, a primeras horas de la madrugada del día siguiente. El procesado se dirigió a la estación de la localidad y unas horas más tarde cogió un autobús con destino a Zaragoza, donde se deshizo del cuchillo. La detención se produjo en la capital aragonesa a mediados del mes de noviembre.

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