Comienza el juicio por el secuestro y asesinato de María Pilar Blasco de Sabiñánigo

Con la declaración de los imputados y cuatro familiares de la victima comienza este lunes en la Audiencia Provincial de Huesca el juicio por secuestro y asesinato de María Pilar Blasco, de 54 años y vecina de Sabiñánigo, cuyo cadáver fue hallado el 13 de junio de 2008 sumergido en el canal de Jabarrella en el municipio serrablés.

El fiscal pedirá penas que suman 40 años de prisión para cada uno de los dos acusados, responsabilizando del crimen a Francisco Javier Puyó y a un ciudadano rumano, Gabriel Claudio Trebea, que actuó, presuntamente, de cómplice. Y les imputa a ambos presuntos delitos de robo con intimidación, secuestro y asesinato. El juicio se va a prolongar hasta el viernes día 30 y la defensa solicita la absolución por falta de pruebas.

En la calificación provisional la fiscalía señala que el acusado, Francisco Javier , se encontraba en el año 2008 en una grave situación económica, por lo que para obtener un importante ingreso económico, que en cierta manera paliara dicha situación, decidió retener y esconder contra su voluntad a Maria del Pilar, que era titular junto con su esposo de la empresa “Altoaragón, materiales de construcción”, de Sabiñánigo, con el objeto de reclamar un rescate a cambio de devolverla con vida.

Para llevar a cabo sus intenciones contactó con los también procesados Gabriel Claudiu T. y Ciprian Ioan C., ambos súbditos rumanos, mayores de edad y sin antecedentes penales y el segundo de ellos en situación de rebeldía, con quienes trazó un plan a tal efecto.

El día 10 de junio de 2008 a las 15.30 horas abordó a la víctima con los dos citados, cuando ésta salía de su domicilio de Sabiñánigo en dirección a su trabajo en la empresa mencionada y invitó a acercarse con él mediante algún tipo de engaño hasta la puerta de un garaje que el procesado tenía en las inmediaciones, donde tras empujarla fuertemente la golpeó repetidamente de forma brutal y ocasionándole diversas contusiones en la cabeza y en la cara que le hicieron perder la conciencia; a continuación el procesado, con la ayuda de los otros, amordazó fuertemente con cinta de embalar a su víctima, atándola de pies y manos y apoderándose de una importante suma de dinero que llevaba encima.

Una vez amordazada y atada la víctima, la escondió en dicho garaje, ubicado en el número 21 de la citada calle Abad Banzo, teniendo intención de acabar con su vida, pues era conocido de María Pilar y quería asegurar su impunidad; para ello esperó que oscureciera y antes, sobre las 17.30 horas, buscó un lugar donde abandonar el cuerpo, para lo cual en compañía de sus compinches se dirigió en su vehículo en dirección Zaragoza por la carretera N-330, donde cogió el desvío que conduce a la localidad de Lasieso y examinó la zona del Canal de Jabarrella, lugar en el que decidió arrojar a la víctima.

Por lo que entre las 19.00 y las 23.00 horas del mismo día, Puyó regresó al garaje, donde estranguló a María del Pilar, provocándole un traumatismo próximo a la muerte, pero sin llegar a causársela, metiéndola con la ayuda de los otros procesados en su vehículo y tomando la misma dirección que antes hasta llegar al canal de Jabarrella, donde ataron dos sacos de arena a la cintura de la víctima y la tiraron al canal, donde María del Pilar, falleció tras haber sufrido a lo largo del día golpes, amordazamiento y privación de libertad que aumentaron tremendamente su sufrimiento.

Dos días después de la muerte, Francisco Javier se desplazó a Zaragoza con los otros dos procesados, donde redactaron un escrito que enviaron mediante FAX desde un locutorio de la calle Conde de Aranda al Ayuntamiento de Jaca en el que comunicaban el rapto de María del Pilar B. y se solicitaba un rescate por ella, para lo cual escribieron el siguiente contenido: “nosotros decimos que tenemos cuidando a la persona que está buscando la gente de Sabiñánigo, que está bien y solo queremos un acuerdo de dinero porque nos dice que tiene muchas cosas, por eso la guardaremos hasta que tengamos garantía de todo. Nosotros antes trabajar en la construcción, mucho tiempo en Sabiñánigo. Somos albañiles pero ahora no hay trabajo y nos tenemos que ir a nuestro país somos muy organizados para que todo este bien y la persona estará muy cuidada”.

El 13 de junio de 2008 fue hallado el cadáver en el citado canal, encontrándose el mismo con signos evidentes de violencia, contusiones en cabeza y cara y amordazada, atada y amarrada por la cintura tal como se ha descrito. La víctima estaba casada y tenía tres hijos. La ciudad serrablesa y la comarca se conmocionó por el suceso, llevando a cabo una concentración en la Plaza de España de apoyo a la familia y con la lectura de comunicados de repulsa del ayuntamiento, que fue leído por una funcionaria de la corporación y el de la familia agradeciendo las muestras de solidaridad por el director de Radio Sabiñánigo.

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