Los imputados en el caso de la empresaria de Sabiñánigo se declaran inocentes

Este lunes comenzaba, en la Audiencia Provincial de Huesca, el juicio por el secuestro y asesinato de una empresaria de Sabiñánigo. En la primera sesión, los dos procesados negaban su participación en el crimen y cualquier complicidad entre ambos. El Ministerio Fiscal responsabiliza del suceso a Francisco Javier Puyó, un empresario de la misma población que la víctima, y a Gabriel Claudiu Trebea, un ciudadano rumano que actuó, presuntamente, como su cómplice. Ambos se enfrentan a penas que suman 40 años. La acusación pide penas por delitos de robo, secuestro y asesinato, mientras que la defensa solicita la libre absolución.

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El juicio, que se celebra hasta el viernes, comenzaba con el interrogatorio de los dos imputados y de cuatro testigos, familiares de la víctima. Ambos procesados, en sus intervenciones, se declaraban inocentes negando cualquier implicación en el crimen y que existiera complicidad entre los dos.

Francisco Javier Puyó negaba su implicación en los hechos y responsabilizaba, de sus primeras manifestaciones incriminatorias, a uno de los agentes de la Guardia Civil encargados de la investigación. El empresario, en sus primeras declaraciones, admitió su participación en un complot para secuestrar a la fallecida. Sin embargo, este lunes se declaraba inocente en una nueva versión de los hechos.

Tanto el Fiscal como la acusación particular piden para ellos penas de 40 años por los delitos de robo, secuestro y asesinato.

En concreto, solicitan 5 años por robo con intimidación, 10 por secuestro y 25 por asesinato para cada uno de los imputados. Además, reclaman una indemnización de 250.000 euros para la familia de la empresaria.

Por su parte, la defensa solicita la libre absolución ante la falta de pruebas, lo que en términos legales se califica de vacío probatorio.

Hay un tercer procesado, Ciprian Ioan, también de nacionalidad rumana, que fue declarado rebelde por auto de fecha 27 de enero de 2011 dictado por el Juzgado de Instrucción nº 2 de Jaca.

Los hechos se remontan a junio de 2008 cuando María Pilar Blasco, de 54 años y vecina de Sabiñánigo, fue secuestrada. Su cadáver fue hallado el 13 de junio de 2008 sumergido en el canal de Jabarrella, en el municipio serrablés.

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