El principal acusado del asesinato de la empresaria de Sabiñánigo buscó una coartada

En la segunda sesión en el juicio de la Audiencia Provincial de Huesca por el secuestro y asesinato de la vecina de Sabiñánigo María Pilar Blasco, en junio de 2008 en la citada población, uno de los 23 testigos que han intervenido ha indicado que el principal acusado, Francisco Javier Puyó, solicitó a un hombre con el que había estado en prisión que le ayudara a preparar una coartada.

Este miércoles prestan declaración 25 guardias civiles. El jueves será el turno para 5 testigos solicitados por la Defensa y 22 peritos del Cuerpo de Criminalística de la Guardia Civil.

Según el testigo de la sesión de este marte, Puyó, le comentó los hechos y aseguró que él no había cometido el asesinato, sino que estaba todo organizado para inculparle. Precisando en su declaración que le ofreció hasta 6.000 euros por ayudarle a preparar la coartada, algo a lo que se negó y de lo que informó a la policía, en aras de colaborar con la justicia.

Desde la defensa se ha aportado n informe policial que asegura que esta persona ofreció esa información a la policía a cambio de agilizar su libertad provisional. La letrada de la defensa de Puyó, Carmen Sánchez, ha comentado que el testigo elaboró su declaración con la información obtenida en los medios de comunicación.

Por otra parte el abogado de la acusación particular, Enrique Trebollé, ha señalado que "hay pruebas testificales importantes que quedarán culminadas con la prueba pericial. Demostrando que existe una prueba indirecta que converge a una prueba totalmente incriminatoria sobre las personas que están acusando en este momento".

Manuel Arcas, letrado del segundo acusado, Gabriel Claudiu Trebea, como presunto cómplice, ha manifestado que son distintas las versiones, la de Francisco Puyó y la de su representado.

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