Si el adversario elige las armas

Cristina Pérez Diego

Es San Jorge. El dragón volverá a resurgir de su leyenda y saldrá a la calle dispuesto a que, cualquier caballero andante lanza en ristre, le de la estocada mortal, suficiente como para dejar paso libre a la almena donde está la princesa pero, como dice la canción: “cuando muere la princesa…¿para qué vive el dragón?.

Si las princesas van muriendo, ¿qué será de los dragones?, ¿ y de los caballeros?. Sin embargo y si dejamos las leyendas y las traemos a la realidad me temo que, todavía, hay muchas princesas para rescatar de las llamas del dragón…de lo que van quedado menos es de caballeros.

Personas dispuestas a luchar por una causa, a utilizar armas como la coherencia, la honestidad, la dignidad, la lógica y el corazón, se encuentran siempre en inferioridad de condiciones, frente a dragones gigantescos que echan humo por todas partes.

Pero si el adversario elige armas primero, al caballero no le quedará otro remedio que elegir las mismas. Si el dragón elige fuego, fuego; si el dragón elige la intolerancia, intolerancia; si el dragón elige hierro, hierro….luchar con las mismas armas, puede ser una manera de justificar el fin, a pesar de los medios.

En igualdad de condiciones, en la lucha, ganará quien sepa utilizar sus armas con más talento y con mayor previsión. Una herida en un punto clave puede ser insignificante en el momento y una brecha mortal en el futuro…..

De dragones, princesas y caballeros va la historia. La historia que, cada vez más, se acerca al presente.

En la política hay muchos dragones campando a sus anchas echando fuego a la mínima que se les acerque ¿por qué?, pues porque en la cercanía se ven más los errores. La princesa aguarda lánguida en lo alto del torreón.

Pero, si el adversario abre fuego primero y elige armas, el caballero no tendrá otro remedio que usar las mismas. Aviso para navegantes-dragones.

Que todavía hay muchas princesas, demasiados dragones y muy pocos caballeros.

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