Preocupación en la Ribagorza por la desaparición de ayudas a municipios

De los 34 municipios con los que cuenta la Ribagorza, ninguno supera los 5.000 habitantes, la cifra límite establecida por el gobierno central para recibir ayudas para le ejecución de obras. Algunos alcaldes de la zona se muestran preocupados, en especial, porque esas partidas sirven para intentar cubrir los servicios mínimos, otros, tiene una visión más positiva y siguen esperando a que las partidas presupuestarias lleguen por otra vía.

José María Ariño, alcalde del Valle de Lierp, tacha de contradictoria la decisión. Explica que, por un lado, se lucha para que no aumente la despoblación en el medio rural pero que, por otro, se hacen recortes en este ámbito, lo que implica que sea complicado cumplir con los servicios mínimos.

Por su parte, Javier Mur, alcalde de Santaliestra, ve el peligro en el aumento que los propios ayuntamientos deberán realizar en el cobro de impuestos en los vecinos, lo que, afirma, unido a la situación actual de cada familia, ayudará a ahogar un poco más la economía doméstica.Otros alcaldes son más positivos. Es el caso de Eusebio Echart, primer edil de Campo, quien apunta que, a pesar de que sea un lastre dentro de la economía de los municipios, cree que habrá una solución para que los planes de obras sigan adelante ya que opina que desde DPH hay mecanismos suficientes. Y para José Alfonso Nasarre, alcalde de Isábena, se está exagerando la noticia ya que, afirma, el dinero que no llegue por un lado, llegará por otro, aunque admite que no es del gusto de nadie la retirada de una subvención.

En los últimos años, gracias a estas partidas del Plan de Obras en el valle de Lierp se ha construido un centro social y se han mejorado los accesos a los ocho núcleos; en Santaliestra se ha pavimentado el firme; en Campo se ha colocado un ascensor en la casa consistorial y en Isábena se ha creado una pista deportiva, entre otras actuaciones.

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