Maratón de Monegros o el mercadeo del deporte

Marta Allué

Sariñena…Barbastro…Sariñena…Barbastro… Orbea sigue deshojando la margarita para decidir sí el XIII Maratón de Monegros, volverá a celebrarse en la capital monegrina o finalmente se trasladará a la vecina Barbastro. Hasta entonces seguiremos con la incertidumbre, esperando a la vez que se calmen los ánimos en el ayuntamiento de Sariñena y se vaya enfriando la indignación de sus vecinos y de los voluntarios de la prueba.

Son muchos los interrogantes en relación a lo que ha ocurrido este año con la prueba y pocas las respuestas que los organizadores están dispuestos a ofrecer, pero se pueden sacar ya algunas conclusiones, como que Orbea ha fallado en las formas y ha sumado un error posterior que es no pedir disculpas y rectificar.

El pasado viernes, la concejal de deportes de Sariñena, Judith Budios confirmaba en “La Ventana del Altoaragón” que Orbea se planteaba seriamente llevar el Maratón de Monegros a Barbastro, es más, incluso los responsables de Orbea quisieron anunciarlo ya en la rueda de prensa previa a esta duodécima edición, lo que era un innegable falta de respeto a una prueba que todavía no se había celebrado.

Además el sábado (el mismo día de la prueba), se publican declaraciones de uno de los organizadores, señalando la falta de apoyo recibido y la escasez de voluntarios de la prueba, que cifraba en 11. El error fue no especificar que ése era el número de voluntarios que aportaba la Comarca de Los Monegros, y que en realidad había más de cien personas colaborando, entre miembros de Protección Civil, Cruz Roja, Os Andarines de Aragón, voluntarios de la Peña Ciclista Edelweiss de Sabiñánigo, las mujeres de Afammer y de la Asociación de Mujeres de Sariñena, y muchos vecinos a título particular, y todos ellos se sintieron ninguneados, incluso antes de iniciar su trabajo voluntario.

Una vez finalizada la prueba, y tras la entrega de premios en el escenario, a los organizadores tampoco les pareció un buen momento para agradecer su presencia a los voluntarios y “perder” dos minutos en citarlos. Para estos voluntarios, (que nos se nos olvide no ganaron ni un céntimo), su único premio hubiera sido que los aplausos del público, se repartieran entre los valientes ciclistas que hicieron el maratón con mucho sufrimiento, en menos de cuatro horas y los “otros” muchos valientes que estuvieron ocho horas, bajo un sol de justicia en plena estepa monegrina, cortando fruta, sirviendo agua o preparando bocadillos a los miles de participantes.

Pero incluso obviando estos feos detalles, todos y subrayo todos, sariñenenses y monegrinos, piensan que es una prueba maravillosa, por la que merece la pena luchar para que no se pierda, por el ambiente extraordinario que genera, por su espectacular recorrido, cuya belleza paisajística y dureza, sigue sorprendiendo a los bikers, y no nos engañemos, también por la importante repercusión económica que deja en el territorio.

Por eso ha sorprendido a propios y extraños, que Orbea se plantee llevar el Maratón de Monegros a Barbastro, y surge la primera pregunta ¿Porqué? A la que siguen otras muchas ¿Quién ofrece a Orbea esa posibilidad? ¿O es Orbea la que se ofrece al mejor postor? ¿Hay más localidades que han visto el filón que supone y quieren explotarlo?

En mi opinión, se ha actuado de forma desleal y deshonesta con una localidad, Sariñena, que lleva organizando el Maratón durante 12 años, con mucho esfuerzo y en alguna ocasión con un importante sacrificio económico para las arcas municipales, que ya no dan más de sí. ¿Alguien entendería que Huesca o Zaragoza, al observar el auge de la Quebrantahuesos de Sabiñánigo, ofrecieran llevarse la prueba, el nombre y el prestigio que tanto ha costado crear? ¿No sería más lógico que cada ciudad cree su propio evento con su propia esencia y su propia identidad?

Por desgracia cada vez se mercadea más con los eventos deportivos, y sí la París- Dakar se celebrará en 2013 en Argentina o Chile, quizá el Maratón de Monegros se celebre entre viñedos, al fin y al cabo tampoco nos separa un océano.

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