Los agricultores celebran un San Isidro con sabor agridulce

El campo altoaragonés celebra este martes, 15 de mayo, la festividad de su patrón, San Isidro Labrador. Una celebración que, este año, llega con un panorama diferente al habitual por estas fechas. La lluvia caída en abril ha servido para mejorar la imagen de algunos campos pero el agua ha llegado tarde. Además, el calor de estos días impide que se lleve a cabo el llenado del poco grano que hay en los campos de cereal.

Las precipitaciones en forma de lluvia y de nieve del último mes han supuesto un alivio para el campo altoaragonés aunque no resuelven el grave problema al que se enfrenta el agro. El agua ha llegado pero lo ha hecho tarde, sobre todo, para el secano, donde muchas cosechas ya estaban perdidas. Ahora, hace falta que la primavera siga siendo lluviosa y se puedan salvar los regadíos.

Una de las reivindicaciones del sector es que se agilicen los trámites burocráticos a la hora de solicitar ayudas. Desde la administración, el director provincial de agricultura, Fernando Fidalgo, asegura que están comprometidos para mejorar en este sentido.

En Huesca, la festividad de San Isidro se celebraba en la ermita de Salas. A las 11:30 horas tenía lugar la misa en honor al santo; al finalizar, se sacaba la figura de San Isidro para proceder a la bendición de términos. Dirigiéndolo a los cuatro puntos cardinales se pedía que cuidara de las cosechas. La mañana finalizaba con el reparto de magdalenas y vino.

Respecto al futuro de las cámaras agrarias, Valero Casasnovas, presidente de la Cámara de Huesca, apunta que se está en plena negociación con el Gobierno aragonés sobre el previsto cierre de estas organizaciones. Se tiene que determinar qué se hace con el personal, con el patrimonio de estas entidades y, sobre todo, con la representatividad del sector primario.

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