Lucha de las iglesias ribagorzanas contra el tiempo

No son pocas las iglesias ribagorzanas que, en estos momentos, viven inmersas en una cuenta atrás luchando contra su derrumbe. Templos como los de Sahún, Eresué, Besians y Santaliestra, que, en algunos casos, llevan 1.000 años en pie, actualmente corren peligro. Los alcaldes piden ayuda, las administraciones mayores no escuchan sus peticiones y el obispado se desentiende.

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Es el caso de tres iglesias del término municipal de Sahún. La primera de ellas, la de Guayente, se podrá restaurar gracias a una iniciativa llevada por el cura en la que están participando un número importante de vecinos con sus donativos. Otro caso es el de Eresué. La antigua corporación consiguió una subvención de 90.000 euros para mejoras en la iglesia, se pagó un aval de más de 9.000 euros y, hace unos meses, con el proyecto ya redactado, se denegó la partida presupuestaria. Con ella se quería restaurar tanto el interior como el exterior, en especial la techumbre. En Sesué los problemas de estructura son parecidos. El techo de la iglesia de San Juan se está cayendo pese a que, de vez en cuando, Ramón Latorre, alcalde del municipio, se sube él mismo al tejado para arreglarlo, con chapas de uralita. Según explica, actuar en estas dos iglesias urge.

Desde el ayuntamiento se está trabajando para intentar conseguir el presupuesto necesario para que estas iglesias sigan en pie. Su alcalde explica que, en su opinión, no tendrían que ser ellos quienes lleven la iniciativa, explica que debería ser la Diócesis, que está al tanto de la situación, como particular, la encargada de impulsar las obras “antes de que sea demasiado tarde” aunque, admite, desde el consistorio, se les apoyará en todo lo necesario.

Parecido es el problema existente en Santaliestra. Su iglesia se encuentra en un grado de deterioro muy importante. Llega al punto de que, en estos momentos, no se pueden realizar ningún acto litúrgico que, desde hace unos años, se han trasladado al centro social. Tiempo atrás, hubo un intento de arreglar la iglesia. Se consiguió, a través de CEDESOR, una partida de 115.000 euros. No pudo ser porque los ayuntamientos solo pueden invertir en reformas públicas y el templo pertenece al Obispado, quien se negó a ceder el edificio para su restauración. Esto ha hecho que, poco a poco, esa inversión de 100.000 euros que había que realizar haya crecido a medida que el estado de la iglesia ha ido empeorando.

Y en Besians, la antigua iglesia de San Juan Bautista, que data del siglo X, también peligra. Hace unos años se trabajó en su reconstrucción pero tras sufrir la caída de un rayo, se hace necesaria una nueva intervención. En este caso, aunque en palabras de Manuel Lalueza, alcalde de la localidad, sería necesaria una restauración total, se contenta con eliminar la gotera que está haciendo que peligre el techo del templo. Para ello bastaría una inversión de 50.000 euros, que, de momento, sigue sin llegar.

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