Huerto finaliza sus tradicionales romerías en la Virgen de Puymelero

Los vecinos de la localidad monegrina de Huerto conservan con mucho mimo las tradiciones que los antepasados han trasmitido de generación en generación. Este sábado finalizan en la ermita de Virgen de Puymelero su particular ciclo de romerías, que comenzaban en las fiestas de Santa Engracia con la de las cruces parroquiales y continuaban con la de los Palos como cada 8 de mayo.

La de este sábado hasta la ermita de la Virgen de Puymelero está situada en el término municipal de Huerto (Venta de Ballerías), próxima a la confluencia de los ríos Guatizalema y Alcanadre. A ella van en romería, en diferentes días del mes de mayo y junio, los pueblos de Huerto, Ballerías, Peralta de Alcoféa y Torres de Alcanadre, existiendo gran devoción en todos ellos. La romería de Huerto está indicada para el 15 de mayo, pero adaptándose al calendario de cada año se realiza el tercer sábado del mes de mayo.

El sentido esencial de la romería es la convivencia y la petición a la Virgen para interceder por los campos y las cosechas. Es primavera, la cosecha está ya preparada, el tiempo invita a salir al campo, a la rivera de los ríos a celebrar el triunfo de la vida, la vuelta del calor, el resurgir de la naturaleza... Para todo ello acuden los vecinos de Huerto hasta Puymelero. Antes en carros, andando; luego en tractores y remolques; ahora cada uno con su coche.

La tradición cuenta que antes de llegar a la ermita se organizaba una procesión, se celebraba la misa, se cantaban los gozos, se comía en cuadrillas, se rezaba el rosario, se volvía a partir en procesión y, antes de abandonar el término se disparaban las salvas de honor a la Virgen con unos fusiles.

Hoy se han perdido las procesiones, pero la esencia del día se sigue guardando, siendo este tercer sábado de mayo una cita obligada para muchos de los hijos de Huerto que residen fuera. Hoy se reparte torta y vino, recuerdo de la “caridad” que antiguamente se daba a la salida de las celebraciones más importantes.

Y no faltan los gozos, que se siguen cantando al término de la misa. A ella siguen acudiendo muchas personas de Huerto que mantienen la costumbre de llevar flores a la Virgen. En sus rostros se mezcla la alegría de un reencuentro y las penas por la sequía, por la pérdida de un vecino, por los dolores que afligen... Pero sus voces se unen armoniosas para cantarle a la Virgen de Puymelero unos gozos que nos cuentan todos los milagros, los favores que sus devotos reciben, y la súplica de seguir protegiendo a los hijos de los pueblos del Alcanadre.

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