Una conferencia revisa 15 años de investigación universitaria sobre la prehistoria en Huesca

Los arqueólogos Lourdes Montes y Rafael Domingo harán un repaso, este miércoles, por los 38 enclaves en que ha trabajado el área de prehistoria del Campus de Huesca en las sierras del pre-Pirineo aragonés en ese periodo.Vasijas de barro, restos de animales, o cuevas y abrigos en variados espacios naturales estarán presentes en la proyección que acompañará la charla.

El Instituto de Estudios Altoaragoneses acoge este acto, abierto al público, que se iniciará a las 19,30 horas.

Desde la ribagorzana sierra de Sis, a la de Santo Domingo, en las altas Cinco Villas, pasando por la de la Carrodilla, la sierra de Guara, entre el Somontano y el Sobrarbe, o enclaves de las cuencas de los ríos Isuela, Flumen, Gállego o Sotón, numerosos puntos han visto, desde 1998, los trabajos de este grupo de arqueólogos universitarios, ya sea realizados en solitario o en colaboración con otras entidades y equipos de investigadores.

Decenas de sondeos, que luego han dado lugar distintas excavaciones, han indagado sobre los “aragoneses” de finales del Pleistoceno y de la primera parte del Holoceno. Cazadores-recolectores los unos, y de los primeros agricultores y ganaderos los otros, ambos encontraban en el pie de las sierras, señala Lourdes Montes, el acceso a recursos ecológicos muy diversos que facilitaban su supervivencia. “La existencia de cuevas y abrigos en esas zonas”, continúa, “ha facilitado la conservación y localización de materiales de sus asentamientos que, sin embargo, también se daban en otras zonas”.

La cueva Alonsé en Estadilla, las llamadas Drólica y de los Cristales en Sarsa de Surta, el abrigo de la Fuente del Trucho, en las inmediaciones del río Vero, que es conocido por sus pinturas rupestres; los cromlech, de entre 5 y 30 metros de diámetro, localizados en la Sierra de Sis, o un conjunto de cinco abrigos situados en la cuenca del Arba de Biel -cuyos estratos recogen, ordenadamente, restos de asentamientos humanos desde hace 13.000 y hasta hace 3.000 años- estarán entre los espacios que recorrerá, a través de fotografías y comentarios, esta charla.

Un recipiente de barro de decoración campaniforme, de más de 60 litros de capacidad, y de excelente factura, realizado hace más de 4000 años, encontrado en la cueva Drólica, y actualmente expuesto en el Museo de Huesca, está entre los hallazgos que destaca Lourdes Montes.

Esta profesora del Campus de Huesca, sin embargo, resalta el valor de otras piezas “menos vistosas”, pero que aportan importante información al investigador. Herramientas de silex, restos de animales, o analíticas de polen, por ejemplo, permiten conocer la alimentación o el modo de vida de estos hombres y mujeres prehistóricos, reconstruir el clima o la fauna y la flora entre la que desarrollaron su actividad.

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