Los testigos coinciden en que el ex soldado acusado de homicidio había amenazado a la víctima

Juicio soldado Jaca. Acusado

Continúa en la Audiencia Provincial el juicio por la muerte de un soldado en Jaca. Este martes era el turno de las declaraciones de los testigos, casi una veintena, entre soldados del cuartel San Bernardo y agentes de la Policía Nacional. Los compañeros del acusado y de la víctima explicaban que la relación entre ambos era tensa y que Dióscar había amenazado a Iván en alguna ocasión. Coinciden en que el acusado era agresivo y que solía beber demasiado. Dióscar se enfrenta a penas de entre 10 y 15 años de prisión. 

Según las declaraciones de los testigos, el acusado había estado bebiendo en casa de un compañero y después en un bar de Jaca donde ya había tenido una pelea con otro de sus compañeros. Una vez en el cuartel, y ante el alboroto levantado, Iván se presentó en la habitación del acusado, contigua a la suya, para pedirle que guardara silencio, momento en el que se produjo la agresión.

Uno de los testigos relataba que Iván se encontraba herido en el suelo mientras Dióscar le daba patadas y le gritaba que se levantara. Los presentes se lo llevaron fuera y dieron aviso para que fuera una ambulancia. Sin embargo, ya era tarde e Iván fallecía horas después.

En su declaración, el acusado afirmaba no acordarse de nada ya que había bebido mucho. Sus compañeros relataban que había consumido abundante alcohol en las horas previas a la agresión, pero negaban que no pudiera coordinar sus movimientos y hablar con claridad.

Otro de los testigos explicaba que el acusado había grabado una cruz en la puerta de la habitación del fallecido días antes de la agresión. No había acuerdo sobre los motivos de tal enemistad. Algunos apuntaban al alboroto que ocasionaba Dióscar poniendo la música alta o tras haber salido de fiesta.

La defensa pide la libre absolución con la eximente de embriaguez total. En segundo lugar, habla de una falta de lesiones en concurrencia con homicidio imprudente.

La fiscalía habla de una pena de 10 años de prisión teniendo en cuenta la atenuante de embriaguez. La acusación particular pide 15 años de prisión por homicidio y una indemnización de 200.000 euros para la familia de a víctima.

Los hechos sucedieron el 11 de diciembre de 2009 en el Acuartelamiento San Bernardo de Jaca, y tuvieron como resultado la muerte del soldado Iván Castiello por una puñalada en el abdomen. El acusado del homicidio es uno de sus compañeros, también soldado profesional, Dioscar Afonso Gutiérrez, que lleva en prisión desde que ocurrieron los hechos.

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