Los centros especiales de empleo, pendientes de los recortes

 Uno de los temas que más preocupa al colectivo de la discapacidad es la crisis en los centros especiales de empleo. En la provincia emplea a unas 300 personas con discapacidad, pero en el mes de enero ya vieron cómo la aportación por trabajador disminuía del 75% al 50%. Además, hace algún tiempo que ya no reciben los beneficios a la contratación, que suponía un incentivo de 12.000 euros por contrato.   José Luis Laguna, gerente de Atades, se muestra preocupado por el futuro de estos puestos de trabajo. A estas empresas les afecta la crisis como a cualquier otra, y baja la demanda de sus servicios, pero además ven cómo disminuyen algunas subvenciones y peligran otras.   En el mes de enero de este año el Gobierno central rebajó del 75 al 50% la ayuda por persona discapacitada trabajando en un centro especial de empleo. Hay otras ayudas, como la convocatoria de unidades de apoyo que pende de un hilo. Ésta se destina a sufragar una parte del salario de los monitores que tienen a su cargo personas con discapacidad intelectual o problemas de salud mental. Desde hace algún tiempo tampoco reciben los 12.000 euros por contrato realizado y por ello desconfían en su continuidad.   El trabajo es una buena herramienta para integrar socialmente a las personas con discapacidad. Les proporciona cierta autonomía económica y desarrollo personal. Hay centros especiales para personas con discapacidades físicas, también para personas con dificultades de integración social o para discapacidades psíquicas o enfermedades mentales. Realizan trabajos de carpintería, jardinería, lavandería o administración.   Algunas entidades que tienen en marcha centros especiales de empleo son El Remós, Atades, Bolskan, ADO Miguel Servet, la Fundación Agustín Serrate, la Asociación Down o Cáritas.

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