Consumo informa sobre los derechos de los ciudadanos en la compra de coleccionables

Idiomas, informática, dedales, muñecas, relojes, miniaturas de coches de época… Son algunos de los variados productos que cada mes de septiembre las editoriales ponen a la venta en forma de coleccionables y que podemos encontrar, principalmente, en kioscos y grandes superficies. A día de hoy se ofrecen unas 200 colecciones anuales en el territorio nacional. Se trata de un sector que ha experimentado un continuo auge en los últimos años, y que se caracteriza por vender productos en un elevado número de entregas. En la mayoría de los casos, las editoriales utilizan métodos comunes para la captación de clientes, siendo los más frecuentes la promoción a través de fuertes campañas de publicidad, el establecimiento en la primera entrega de un precio de venta mucho menor que el de ediciones sucesivas o la entrega gratuita del segundo ejemplar junto con el primero. “Por estos motivos, sólo un pequeño porcentaje de los muchos consumidores que adquieren la primera entrega finalizan la colección completa, al no estar dispuestos a semejante desembolso económico”, señala el director general de Consumo, Sergio Larraga. El sector no dispone de regulación específica, por lo que para conocer su régimen jurídico hay que acudir a la normativa general de protección y defensa de los consumidores y usuarios, publicidad, etiquetado y presentación, y garantías. En virtud de esta normativa, desde la Dirección General de Consumo informan de los derechos que asisten a todos los ciudadanos, y que pueden resultar de utilidad a la hora de comprar un coleccionable: En primer lugar, la editorial debe garantizar que completará la colección una vez ha sido puesta en el mercado. De este modo, si por motivos de escasa demanda la editorial decide retirar la colección, se le pueden exigir todos los ejemplares. Y, en caso de haberse hecho una suscripción, si el producto se deja de ofrecer, se tiene derecho a reclamar a la editorial, que deberá facilitar los fascículos correspondientes o devolver el importe íntegro de las cantidades que se le han pagado (derecho especialmente relevante en aquellos casos en que es imprescindible disponer de todos los fascículos, como sucede con las maquetas, aviones teledirigidos etc.).  El producto debe estar etiquetado, aportándose una información veraz y suficiente sobre las características esenciales del producto. Dicho etiquetado no podrá omitir o falsear datos que ofrezcan una falsa imagen del producto. De este modo, la editorial deberá informar, fundamentalmente, del número de entregas, precio de cada una de ellas y precio total de la colección, características del producto ofertado y nombre y domicilio del responsable.  Si la colección se refiere a bienes de consumo, la garantía legal del producto es de dos años.  Por otro lado, es conveniente también tener en cuenta una serie de recomendaciones antes de decidirse a iniciar la compra de alguno de estos productos:  Valorar, en primer lugar, si la colección en cuestión nos interesa realmente.  Informarse del número de entregas que va a tener la colección y del precio de cada una de ellas. Esta información debe ser facilitada por la editorial en su publicidad.  Conociendo estos datos, es fundamental calcular el precio total de la colección, para comprobar si realmente nos merece la pena la compra por fascículos o si, por el contrario, nos saldría más económico comprar la colección completa en una tienda.  Valorar que, en ciertas colecciones, es necesario disponer de todas las entregas para completar el producto ya que, de lo contrario, no nos valdrán de nada los fascículos que hayamos adquirido (como sucede, por ejemplo, con las colecciones de coches o aviones teledirigidos)  Es conveniente guardar la lista de los títulos que componen la colección. Esta lista viene facilitada en la primera entrega, y nos servirá para saber qué fascículos nos interesan en caso de no querer adquirir toda la colección.  Al decidir iniciar una colección, debemos conocer la periodicidad con que se va a publicar cada fascículo, que será desde semanal hasta bimensual, dependiendo del tipo de producto.  No obstante, en caso de no haber adquirido alguna de las entregas, se pueden solicitar los números atrasados al vendedor ya que, normalmente, guardan algunos de ellos. Si no fuera así, también se puede solicitar a la propia editorial, al disponer éstas de sus propios depósitos de publicaciones. A estos efectos, es conveniente también disponer de un número de atención al cliente de la editorial, para solucionar los problemas que puedan surgir o solicitar números atrasados.  En caso de optar por la suscripción, en vez de por la adquisición del producto en un comercio cercano, habrá de elegirse tanto el medio de pago (domiciliación bancaria o contra reembolso, en la mayoría de los casos) como el lugar donde queremos recibir el producto (en la Oficina de Correos o en nuestro domicilio; comprobando si la elección de esta segunda opción conlleva un coste añadido).  Por último, es imprescindible conservar toda la documentación (comprobante de compra, condiciones de la suscripción…) por si en un momento determinado tenemos que presentar una reclamación.

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