Estalla la fiesta en Graus

Trabucado fiestas Graus

 Con el sonido del trabuco y el olor a pólvora y albahaca arrancaban, este mediodía, las fiestas de Graus en honor a San Vicente Ferrer y el Santo Cristo. Tras unos días repletos de actos previos, comenzaban cuatro días que se van a caracterizar por ser jornadas ceñidas a la historia y la tradición.   Con el trabucazo anunciando las fiestas, el disparo de cohetes, y el volteo de campanas, comenzaba el desfile de carrozas, con la participación de peñas y asociaciones, y los gigantes, cabezudos, caballez y furtaperas, que provocaban las carreras del público asistente. La música la ponían la Rondalla Francisco Parra, la charanga Band Díez y la banda de la sociedad musical “La Paz” de Siete Aguas.  El recorrido del pasacalles comenzaba en la plaza de San Miguel y obligaba a realizar cortes intermitentes en la circulación por la travesía de la villa, puesto que, como suele ser habitual, el desfile concluía en el cauce del Ésera.  La tarde, dejaba uno de los actos más entrañables y emotivos de los festejos, la espera de la gaita, que recrea el acto de la llegada de los gaiteros de Caserras, y que era seguido por cientos de grausinos.  Aunque hace más de un siglo, que dejaron de venir, los grausinos, todavía se acercan al puente de Abajo (puente medieval) a esperar a los gaiteros de hoy que aparecen, cada año, en medio de salvas y trabucazos, por el camino por el que llegaban aquellos.  Entrando por el portal de Chinchín, la primera parada se hacía ante la casa donde vivió San Vicente Ferrer, ante la cual, Joaquín Laplana cantaba la primera albada. Después se escuchaba la albada al Santo Cristo, en la capilla, y la ofrenda de frutos, al santo, y se sucedían los cantos de las distintas albadas al alcalde o al prior, entre otros.   La primera noche de fiesta concluía con la actuación del grupo De Noche en la plaza Mayor.

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