Médicos voluntarios atenderán a inmigrantes en la Cruz Blanca

El pasado 1 de septiembre se retiraron las tarjetas sanitarias a las personas sin permiso de residencia en el país. Para atender las necesidades que se originan los Hermanos de la Cruz Blanca ponen en marcha, a partir de la semana que viene, un dispensario de medicamentos, pero han visto la necesidad de ofrecer también atención médica. “Las asociaciones de inmigrantes nos dicen que hay personas que pueden tener miedo y no confían en acudir al centro de salud por si entran en una especie de lista de morosos”, afirma Juan Vela, hermano de la Cruz Blanca y miembro del Foro Aragonés de la Inmigración.  El consejero de Sanidad, Ricardo Oliván, se ha reunido con Asociaciones de Inmigrantes para comunicarles que pueden acudir con total normalidad tanto al centro de salud como al hospital, y también les explicaba la forma de proceder  para facturar a los extranjeros irregulares esa atención, que será principalmente a sus países de origen.   Con esta comunicación la Cruz Blanca recomienda a las personas que llegan al centro con este problema que se dirijan a la sanidad pública, pero hay algunas que preferirán no hacerlo, cree Vela. Es por ello por lo que, además del banco de medicamentos, han decidido poner en marcha un consultorio médico para que profesionales médicos o enfermeros aconsejen y diagnostiquen a las personas que asistan. “Los inmigrantes no saben qué consecuencias puede tener aparecer como deudor a la seguridad social”, afirma.  Respecto al Banco de Medicamentos, este lunes comenzarán a ordenar los fármacos que ya han conseguido. Se han puesto en contacto con otras entidades que trabajan con personas sin recursos, como Cáritas, Cruz Roja o los servicios sociales del Ayuntamiento para estar coordinados y que les faciliten datos de las personas necesitadas.  El objetivo es evitar que nadie que no lo necesite recoja medicamentos gratis. Este proyecto se extenderá a toda la provincia, de la mano de los voluntarios que tiene la entidad con el programa O’Cambalache, que ya viaja por otras localidades altoaragonesas.

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