Los cambios en la diócesis de Huesca marcan la “hoja de ruta” del Obispo Julián Ruiz

Con la llegada del mes de septiembre, el Obispo de la Diócesis de Huesca, Julián Ruiz, ha llevado a cabo un número importante de cambios dentro de las parroquias de la diócesis, en todos los arciprestazgos que la componen, con traslados de un buen número de sacerdotes. Estos cambios afectan a, por el momento, unas cuarenta parroquias, y todavía quedan algunos pueblos para los que habría que nombrar nuevos párrocos. Tras un año y medio de estancia al frente de la Diócesis de Huesca, junto a la de Jaca, el Obispo Julián Ruiz ha abordado una serie de cambios en las dos diócesis, que no han pasado desapercibidos y que suponen un nuevo rumbo que él quiere imprimir a la Iglesia oscense un vez que ha conocido perfectamente su funcionamiento, así como el trabajo que se desarrollaba en todas las parroquias.  Podría decirse que, con estas variaciones, pone de manifiesto un nuevo organigrama, al haber modificado sustancialmente la organización que dejó el anterior obispo, Jesús Sanz. En algunos sectores de la Diócesis, los nombramientos no han sido vistos con buenos ojos e incluso se los critica, puesto que vuelven a poner en la palestra a sacerdotes que, con los cambios que emprendió Sanz, habían quedado más bien relegados, lo que demuestra otro talante y otras ideas, completamente diferentes, a la hora de gestionar la Diócesis.  También se ha modificado la dirección del Seminario diocesano de Huesca, con el nombramiento de un nuevo Rector y un nuevo director del Instituto Teológico “Santa Cruz”, adscrito al seminario. Unos nombramientos que también llevaron aparejados, necesariamente cambios en las parroquias en las que se encontraban los nuevos responsables.  

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