Fonz despide a su Hija Predilecta la misionera Pilar Coll

La Iglesia de la Asunción en Fonz acogía la misa funeral con las cenizas de la misionera e Hija Predilecta de la localidad, Pilar Coll, quien fallecía el día 15 de septiembre en Perú, donde realizaba su labor en las instituciones pentinteciarias de ese país. Tras la ceremonia, sus cenizas quedaban enterradas en el cementerio.

En la misa se sucedían testimonios como el de uno de los concelebrantes, que había estado con ella en Perú, el Obispo de la Diócesis Barbastro-Monzón, Alfonso Milián, que aunque no podía estar, enviaba un texto para ser leído. También, se recordaba la carta remitida por Pilar Coll cuando fue nombrada Hija Predilecta de Fonz.

En los bancos de la iglesia se encontraba la familia, el alcalde Fonz, José Teodoro Ferrer, y la corporación municipal. Así como el senador Ángel Pintado, el presidente de la DPH, Antonio Cosculluela, el presidente de la Comarca del Cinca Medio, José Antonio Castillón y el diputado regional del PP, Ángel Solana, entre otros.

Pilar Coll residía en Perú desde 1967. Allí defendía los derechos de los internos de distintas instituciones penitenciarias. Como reconocimiento a su labor, el Rey Juan Carlos I le otorgaba en el año 1992 el Lazo de Dama de Isabel La Católica, para seis años después recibir el Premio Extraordinario Nacional de Derechos Humanos.

Completando un extenso haber en reconocimientos, la delegación peruana de Amnistía Internacional reconocía toda su trayectoria en el año 200 y en 2001 se le concedía el Premio "María Elena Moyano". Sin duda uno de sus grandes logros ha sido conseguir formar parte de la candidatura al Nobel de la Paz junto con un grupo de mujeres, y evidentemente, el de ser Hija Predilecta de Fonz, su localidad natal.

La misionera seglar regresaba hace tres años a Fonz para participar en el homenaje que su localidad natal le ofrecía. Entonces, era la propia encargada de descubrir la placa de la calle que a partir de entonces lleva su nombre. Entonces tenía 80 años y días más tarde, regresaba a Perú con la intención de acabar allí sus días, en el país que la ha visto luchar por los derechos humanos.