Desaparecen también las chabolas de la Magantina. Sin incidentes

Chabolas Magantina derribo

A primera hora de la mañana las máquinas entraban al poblado chabolista de la Magantina y derribaban las 6 construcciones del asentamiento. Minutos antes, sobre las 8 de la mañana, una veintena de policías nacionales y locales se presenciaban en la zona con la orden judicial y comunicaban a las 14 personas que allí vivían que debían marcharse. El desalojo se realizaba sin incidentes.

A pesar de la tensión que mostraban algunos de los habitantes desalojados, se marchaban por su propia voluntad. El consistorio tiene constancia de que han llegado a vivir allí más de 60 personas hacinadas. Este jueves quedaban sólo 3 familias. Semanas atrás habían abandonado ese asentamiento varios núcleos familiares.

En este caso son personas en un asentamiento ilegal y sin derechos adquiridos. El consistorio ha trabajado en este asunto durante más de un año para conseguir el permiso del propietario del terreno y poder actuar. Era una reivindicación de la Federación de Polígonos de la ciudad. Fuentes oficiales del ayuntamiento aseguran que se les ha notificado personalmente en tres ocasiones y que incluso el pasado lunes, cuando el consistorio recibió la orden judicial del alzamiento, se les avisó por última vez para que tuviesen tres días para desalojar por su propia voluntad.

Se trata de un proceso diferente al realizado este miércoles en el asentamiento de las Mártires, donde los habitantes tenían derechos adquiridos y el consistorio les ha facilitado un piso de alquiler social. Las 14 personas que vivían hasta ayer en la Magantina no tienen derecho al realojo. Ese era su principal motivo de queja, quieren un trato similar al de las Mártires.

Por el momento, la mayoría de ellos se trasladan al asentamiento de Camino Jara. Una mujer, con su hijo de dos años, vivirá en una furgoneta por problemas de convivencia con los vecinos de ese asentamiento.

En esta ocasión el dispositivo preparado era más amplio, con una veintena de policías de los cuerdos Nacional y Local, para vigilar que el desalojo se produjera sin incidentes. Finalmente así ha sido.