Lluvias beneficiosas para el campo en el sur y noreste de la provincia, y muy malas en el noroeste

El presidente provincial de Asaja, José Fernando Luna se muestra moderadamente satisfecho por las lluvias que han caído este fin de semana en la provincia de Huesca. Si se divide la provincia en tres partes, en el sur y en el noreste, las lluvias han sido magníficas para llenar embalses y preparar la siembra. En cambio, en toda la zona noroeste del Alto Aragón, las lluvias torrenciales han causado muchos daños y retrasarán notablemente la siembra.

En el Sur de la provincia, se han producido estos días registro de entre 50 y 100 litros de agua por metro cuadrado, como los que se recogieron en Robres. Este agua ha ido fenomenal para los campos de secano, donde se ha atemperado la siembra. En el regadío, la lluvia ha frenado la cosecha del maíz, no la de arroz, pero no es grave, porque no ha tenido afecciones en las plantas y tampoco ha roto infraestructuras.

En el Noreste, la lluvia ha sido muy buena, para llenar embalses como Barasona, y también atemperar allí los cultivos.

El problema se presentaba en la zona Noroeste de la provincia. Allí llovió de forma torrencial, con registros de hasta 250 litros de agua por metro cuadrado. Esta violencia de la lluvia ha supuesto que se hayan hecho grandes barranqueras, y se han desestructurado campos al haberse roto las márgenes. Ahora habrá que esperar a que se vaya y se seque el agua para evaluar los daños estructurales.

Una de las primeras consecuencias serán las siembras muy tardías en toda esa zona de la provincia, porque por el momento habrá manantiales que impedirán la siembra en un corto espacio de tiempo. Tal vez haya que esperar a sembrar con las heladas de diciembre.

Por lo que se refiere a la ganadería, ha habido algunas afecciones a granjas y parideras, hubo que evacuar algún rebaño de ovejas, pero afortunadamente no se conoce una extensificación de los daños.

Desde ASAJA recuerdan que las afecciones en los ríos más regulados han sido menores. No ha sido el caso del río Gállego, que en su parte baja causó graves afecciones en la provincia de Zaragoza. Aseguran que, de haber estado construido el embalse de Biscarrués, los daños habrían sido mucho menores.

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