La paralización de las obras de la A-23 pone en jaque a las empresas del Alto Gállego

No solo al tráfico afecta la paralización de las obras en la A-23 a partir del puerto de Monrepós: la comarca del Alto Gállego, que tiene una tasa de paro del 25%, va a sufrir y mucho los efectos de este estancamiento. Cafeterías, talleres, gasolineras…son muchos los puestos de trabajo que están en peligro.  Para empezar, las empresas que estaban construyendo los tramos de autovía dejan de hacerlo, lloviendo sobre mojado en un sector que ya ha tenido que ajustarse a las circunstancias. Es el caso de Hormiapa y Alertrans. En el primer caso casi el 80% de los empleados trabajaban en la obra pública, ahora, “tendrán que adaptarse” a la nueva situación. En el segundo caso, la empresa ha pasado en los últimos tiempos de 45 a 16 trabajadores, y el futuro es aun más incierto.   Y el problema llegará también a otros sectores: primero a los proveedores de estas empresas, y después a los que viven de las obras, como cafeterías o restaurantes, talleres de reparación de maquinaria… Turismo y mundo de la nieve, aseguran los empresarios de la zona, también sufrirán: la complicación en la circulación podría echar para atrás a los esquiadores o turistas que quisieran llegar a esta comarca a través de la A-23.

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