"Son las mujeres las que acompañan en el proceso final de la vida"

La muerte es un tema difícil de tratar, pero no por ello debe ser tabú. Es lo que piensan María Bellosta y Gabriela Martínez, que impartían una conferencia en el Colegio de Enfermería de Huesca bajo el título “Acompañar al final de la vida”. Algunas de las conclusiones hablan del rol femenino en este proceso, predominante y con características específicas.

Nadie nos enseña qué se debe hacer al acompañar en los últimos momentos de la vida de una persona. Sobre éste asunto trataba la conferencia “Acompañar al final de la vida”, que llenaba el salón de actos del Colegio de Enfermería de Huesca. No hay normas sobre este asunto, es una etapa en la que lo espiritual adquiere una relevancia especial y quizás las únicas claves en este acompañamiento sean observar y respetar.

Sobre el acompañamiento en la ciudad de Huesca ha realizado una tesis doctoral la enfermera y socióloga María Bellosta. Observa cómo el sexo femenino es predominante en el papel de acompañamiento.

Tal vez por ello, afirma María Bellosta, es una tarea tan invisible e incluso devaluada, pero su estudio saca a la luz esa presencia continua de las mujeres en este acompañamiento. Habla de la actitud de “padecer con el otro” o de toma de arriesgadas decisiones en solitario. Entre estas decisiones pueden aparecer las de tomar medidas como la eutanasia pasiva o sedación terminal.

La conocida ley de la muerte digna se estableció en el año 2011 y existe en tres comunidades autónomas, entre ellas la aragonesa. Esta ley garantiza que las últimas voluntades del paciente prevalezcan. También garantiza la información del paciente mediante y que decida de antemano, con el documento de voluntades anticipadas, qué desea hacer con el final de su vida. Los médicos están obligados por ley, no existe la objeción de conciencia, a ofrecer la sedación paliativa en los casos en los que la agonía es intensa y el paciente o la familia lo han solicitado.

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