Jornadas de Hipertensión Arterial y Riesgo Cardiovascular en el hospital San Jorge

Este viernes el hospital San Jorge de Huesca acoge las VII Jornadas de la Sociedad Aragonesa de Hipertensión Arterial y Riesgo Cardiovascular. El 10% de la población aragonesa padece Enfermedad Renal Crónica y sus afectados en fase tardía con hasta 10 veces más propensos a presentar un episodio cardiovascular. Los especialistas reunidos en Huesca recordarán la importancia del diagnóstico precoz para frenar o ralentizar el desarrollo de la enfermedad.

En la actualidad, cerca del 10% de la población aragonesa1 sufre Enfermedad Renal Crónica (ERC), una patología en la que los riñones son menos eficaces para eliminar toxinas del torrente sanguíneo y secretar hormonas importantes para una función sanguínea y ósea saludable. “Una prevalencia que se eleva de forma importante en las personas de edad avanzada, hipertensas y/o diabéticas”, afirma el Dr. Jesús Cebollada, presidente de la Sociedad Aragonesa de Hipertensión Arterial y Riesgo Vascular (SAHA-RV) y especialista en Medicina Interna, del Hospital Clínico Lozano Blesa de Zaragoza.

“Entre los principales factores de riesgo para el desarrollo de la ERC encontramos algunos no modificables, como la edad, pero también otros como la obesidad o la hipertensión arterial sobre los que sí podemos y debemos actuar de forma precoz”, explica el Dr. Cebollada.

Este especialista recuerda que un corazón enfermo puede suponer unos riñones enfermos y viceversa, lo que se conoce como síndrome cardiorrenal. “Muy pocos pacientes con ERC acabarán necesitando diálisis o trasplante renal, pero serán muchos los que estén expuestos a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares”, revela. En concreto, los pacientes con ERC en fase tardía son hasta 10 veces más propensos a presentar un episodio cardiovascular en un año determinado que los que tienen una función renal normal.

El Dr. Cebollada recuerda que la ERC es un proceso continuo que se desarrolla a lo largo de los años y que el diagnóstico precoz es fundamental para frenar o ralentizar la evolución de esta patología. Las medidas para prevenir su aparición, o frenar su progresión cuando ya ha aparecido, incluyen el control del peso y el tratamiento adecuado de la hipertensión arterial o de la diabetes, si existieran.

Asimismo, matiza, “en fases más avanzadas deberá vigilarse la aparición de complicaciones como la anemia o las alteraciones del metabolismo fosfo-cálcico que conllevan no sólo alteraciones en la estructura de los huesos sino también un riesgo de enfermedad cardiovascular acelerada”. En este sentido, el presidente de la SAHA-RV asegura que “la aparición en los últimos años de fármacos que actúan de forma selectiva sobre los receptores de la vitamina D han aportado notables avances en el control tanto de las complicaciones óseas como de la enfermedad cardiovascular”.

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