Buena cosecha y buenos precios para las almendras, un cultivo que se va modernizando

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Los productores de almendras de la provincia de Huesca, cuya cosecha ya se completó a mediados de octubre, aseguran que ésta no ha ido mal, y que este año tampoco se pueden quejar de los precios. Son mejores que en campañas anteriores, en las que estaban en la ruina. Reconocen que la crisis frena un poco el consumo en la provincia, pero ahora se encuentran en el umbral de la rentabilidad, cuando llevaban bastantes años con pérdidas. Se falla, en todo caso, en la comercialización y en la transformación posterior.

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El responsable de ASAJA, en la Mesa Nacional de frutos secos, José Mª Alcácera, recuerda que hay muchos agricultores que se dedican a la almendra, pero como cultivo complementario. Se trata de un sector residual, que solía tener almendros muy viejos y plantaciones muy anticuadas, aunque cada vez hay más agricultores que han apostado por la almendra en regadío o en cultivos con variedades más modernas. Éstos son precisamente los que están llevando adelante el mayor volumen de la producción. Se trata de variedades nuevas y mejor adaptadas al clima de la provincia, con heladas tardías. Creen, además, que sería deseable que, en el futuro, la almendra tuviese también protagonismo en los secanos frescos de la provincia.

Desde ASAJA Huesca animan a los agricultores a que mantengan el cultivo y lo potencien. Esta organización agraria seguirá luchando por los precios y por lograr una mejor transformación.

La cosecha de la almendra cada vez comienza antes. A principios de agosto ya se empiezan a recoger las variedades más tempranas. Esta labor finaliza un par de meses y medio después, a mediados de octubre. Las heladas del invierno, y los vientos y el pedrisco en verano, cuando ya está el fruto madurando en el árbol, son los mayores peligros de los almendros.

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