Historia de la fiesta del Tota Pulchra

Cada año, el día 7 de diciembre, víspera de la festividad de la Inmaculada Concepción de María, la S. I. Catedral de Huesca acoge a un gran número de oscenses que asisten a una de las grandes festividades marianas con la presencia del Cabildo Catedralicio, la Corporación Municipal y el Claustro de Profesores del Instituto de Enseñanza Secundaria Ramón y Cajal de Huesca, herederos de la Universidad Sertoriana cuando esta desaparece en 1845 por el nuevo Plan General de Estudios.

La devoción Inmaculista parece tener su origen en algunos patriarcados de la iglesia de Oriente y esta corriente llega a Europa y se instala en los Reinos peninsulares a lo largo de los siglos XII y XIII. El monarca aragonés Martín I el Humano (1356-1410) ordenó que la festividad de la concepción inmaculada de la Virgen María se celebrase con toda solemnidad en todos sus reinos y es así como se introduce en la liturgia oscense.

Esta creencia sostenía que María madre de Jesús, a diferencia de todos los demás seres humanos, no fue alcanzada por el pecado original sino que, desde el primer instante de su concepción estuvo libre de todo pecado.

Las discusiones teológicas sobre la idea de la excepcionalidad de María en el pecado original dará lugar a una confrontación en el seno de la Iglesia y entre órdenes religiosas como la de los franciscanos que defendían la idea inmaculista, mientras los dominicos se mostraron contrarios a esta corriente. Al mismo tiempo el fervor y la religiosidad popular favorecerá en el siglo XIV la aparición en la Corona de Aragón de alguna cofradía de la Inmaculada. Durante el siglo XV se generaliza la fiesta de la Concepción.

El debate llegó también a las Universidades europeas y durante el siglo XV en algunas de París (1496) o la de Colonia (1499) y Viena (1501) se producen manifestaciones favorables a esta doctrina, en muchas se llegó a formular un Juramento de defensa de dicho misterio por parte de los profesores que deseaban impartir docencia.

Durante el primer tercio del siglo XVII muchas universidades españolas: Alcalá de Henares, Toledo, Salamanca, Valladolid, Barcelona y Huesca, formulan el juramento de defensa de dicho misterio. También los Cabildos catedralicios (Granada, Sevilla, Barcelona etc.) y los Concejos municipales (Palencia, Sevilla, Barcelona, Huesca, etc.) se adhieren a esta propuesta

La monarquía española durante los reinados de, Felipe III, Felipe IV, Carlos II y Felipe V no solamente se manifestó favorable del misterio concepcionista, sino que se convirtió en el gran defensor al enviar algunas legaciones a Roma para que se definiera el dogma. Felipe III “el Piadoso” solicita a las Universidades un juramento de defenderla.

Es en este contexto cuando en el año 1619 una comisión de doctores de la Universidad de Huesca que ya había efectuado el juramento, acuden ante el Concejo de la ciudad y piden que se adhiera. Después de haber deliberado esta petición se llega al acuerdo por el cual los señores oficiales en nombre de la Ciudad hacen el mismo juramento. También el Cabildo se sumó a esta iniciativa y propone una serie de actos litúrgicos entre los que cabe destacar que el Cabildo, la Ciudad y Universidad hicieran el voto y juramento el día de la Santísima Trinidad. Posteriormente a iniciativa del obispado se propone fundar el día de la Inmaculada Concepción y convertirla en fiesta anual. La Salve solemne se cantaba en la víspera de la Inmaculada y posteriormente se le acompañó con el Tota Pulchra

A petición de Felipe IV el papa Inocencio X en 1644 declaró obligatoria en España la fiesta de la Inmaculada Concepción y en 1760 Clemente XIII nombró a la Inmaculada “Patrona de los Reinos de España e Indias”. El Papa Pío IX definió dogma de fe la Inmaculada Concepción de María Santísima el 8 de diciembre de 1858

Se tiene constancia documentada que cuando la ciudad sufrió algún brote de peste como sucedió en 1450 y 1564 los oscenses acudieron a la protección de la Inmaculada Concepción de María.

Durante el año 1651 un nuevo brote de peste que actuó con gran virulencia y mortandad llevó al Concejo de la ciudad a proponer entre otras medidas corroborar el voto que tenía hecho la ciudad y universidad, de venerar, observar y defender la Inmaculada Concepción de la Virgen María, celebrar fiesta en su víspera y día solemne, asistiendo a los oficios de la Catedral. Es así como surge la Fiesta del Voto que se celebra en la Seo oscense el día de la Inmaculada ante la pequeña imagen de Nuestra Señora del Voto que había presidido durante muchos años las solemnidades concepcionistas.

Comentarios