La Cámara Agraria pide poder participar también en la decisión de la regulación del Gállego

La Cámara Agraria Provincial del Alto Aragón celebraba este viernes pleno ordinario, tal y como se viene realizando cada seis meses. Además de hacer un repaso a las cuestiones agrarias más destacadas de esta segunda parte del año, se decidía hacer público un escrito en el que los miembros de la Cámara Agraria dan su opinión sobre los problemas que está habiendo para la regulación del río Gállego. Recuerdan que se han perdido 25 años en esa obra, tiempo durante el cual se han modernizado miles de hectáreas de regadío y continúa en una indefinición que no es aceptable. Por ello, consideran que dejar la decisión final en manos de terceros (en alusión a la construcción en primer lugar de la Balsa de Almudévar en vez de Biscarrués) podría conllevar graves consecuencias.

En dicha nota afirman que las recientes noticias sobre los proyectos para el incremento de regulación en el río Gállego, a fin de atender las necesidades actuales y futuras de los regadíos del Alto Aragón, han sido recibidas con asombro. Recuerdan que han transcurrido ya 25 años desde que la Junta de Gobierno de la Confederación Hidrográfica del Ebro propuso, al Gobierno de España, la construcción de un embalse en Biscarrués en el cauce de dicho río. Opción que ha contado siempre con el apoyo de la Cámara Agraria.

Añaden que las vicisitudes acaecidas desde entonces han sido muchas y han tenido costes sociales y económicos muy diversos y cuantiosos, tanto en dinero público como  privado, como en beneficios dejados de generar. Creen que todo este largo proceso viene siendo un disparate que, como mínimo, debería avergonzar a todos y muy especialmente a los responsables directos y actores implicados en esta toma de decisiones.

Al mismo tiempo, recuerdan, el avance de la superficie regada y la modernización en los sistemas de riego ha sido constante e imparable a lo largo de estos cinco largos quinquenios. Solo en el ámbito de la Comunidad General de Riegos del Alto Aragón se ha ampliado la superficie regable en alrededor de 40.000 hectáreas; en 1986 no se alcanzaban las 100.000 y hoy se superan las 127.000 hectáreas regables. Esto ha supuesto una bajada en la disponibilidad de agua regulada por hectárea con las consiguientes restricciones y la merma en el empleo y la renta de las explotaciones agrarias que la falta de agua comporta.

La preocupación actual de la Cámara se agrava al tener en cuenta que son miles las hectáreas transformadas, con inversiones públicas muy elevadas, y pendientes de disponer del derecho al uso del agua para empezar a producir. Si no hay un incremento de regulación, muchas explotaciones agrarias tendrán dificultades económicas, y sin este suministro de agua tampoco podrán hacer frente a las amortizaciones de las elevadas inversiones en modernización de los sistemas de riego  a fin de ser más eficientes y ahorradores en el consumo de agua. De igual manera la potente industria agroalimentaria de la provincia de Huesca está viendo limitada su capacidad de crecimiento y de exportación, una de las pocas tablas de salvación con que se cuenta en estos momentos de gravísima y estructural crisis económico-financiera. A mayor superficie de riego, mayor actividad industrial y para eso hace falta más regulación.

No es por tanto una decisión cualquiera la que se tome para la regulación del Gállego, ni es una decisión para dejar en manos de terceros. Desde la Cámara Agraria recuerdan que el futuro de la mayor parte de  nuestras Comarcas depende de esa regulación y tienen la obligación de ser protagonistas en la toma de decisiones, atajando de una vez los constantes cambios de criterio. Dejar pasar 25 años para ahora equivocarse con la solución adoptada sería imperdonable y una hipoteca para siempre.

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